domingo, 26 de abril de 2015

LA PARRO EN MI BARRIO o EVANGELIZANDO EN LOS PARQUES DE PUEBLO LIBRE

LA PARRO EN MI BARRIO o EVANGELIZANDO EN LOS PARQUES DE PUEBLO LIBRE

Lima es una megápolis de diez millones de habitantes que aturde y que espanta. ¿Será posible encontrar algún respiro, un momento de paz, un trocito de cielo? Una tremenda gigantografía en el cruce de las calles San José y Torretagle parecía decirnos que "sí". "Estimados Vecinos;  la Parroquia Santa María Magdalena se traslada al "Parque Rospigliosi";   Si, así es; viene a nuestro parque, donde la Sagrada Imagen de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa te espera a ti también, el domingo 26 de abril desde las 8.30am hasta las 2.00pm. Tendremos: Misa, Rosario, Comunidades Parroquiales, premios, música, confesiones, psicólogos, policlínico, juegos para niños, ricas viandas, y muchas cosas más, ¡TE ESPERAMOS!¡VEN CON TODA TU FAMILIA!"

Como vivo en este Parque me ofrecí a apoyarles y he quedado gratamente satisfecho. Desde las 8 de la mañana comenzó un hormigueo de personas que comenzaron a levantar carpas, colocar sillas, armar estrados con toldos, crear espacios para niños,  y en 30 minutos el Parque se fue llenando de vida. Yo saqué mis bártulos –dos mesas y decenas de buenos libros católicos, sobre todo del P. Ángel Peña y algunos personales y de mi movimiento, Correo Mariano. En unión a otros miembros de movimientos eclesiales motivé el Rosario y participé en la Santa Misa con las moniciones y peticiones. Me sentí gozoso como un nuevo cirineo a quien piden ayuda para ayudar a Cristo y doy gracias. Ha sido para mí una lección de comunión de movimientos (Legión de María, EPJ, Renovación Carismática Católica, Juan XXIII,…), congregaciones religiosas, familias, fieles, aglutinados por la parroquia –comunidad de comunidades- que han celebrado su fe con alegría y dinamismo, como nuevos testigos del Resucitado. Bien organizados por comisiones, iban acogiendo a los asistentes (desde niñitos hasta ancianos y discapacitados en sillas de ruedas), cada uno con su rol, con un equipo de música y audio impecable, animados por el coro, dando espacios para que los diferentes grupos compartiesen sus carismas y actividades, salpicándolo todo con chispa de buen humor, refresco, simpatía y creando un ambiente de auténtica familia. Basta con decir que la Eucaristía centró todo el evento, acompañado de confesores, facilitado con los textos de la liturgia en el día del Buen Pastor. Gracias Parroquia de Santa María Magdalena por volcarse en mi parque, por poner tanto corazón a nuestro barrio en este domingo de sol.

Siempre uno quiere más y a mí me habría encantado de haber visto más jóvenes, se lo encomiendo a Nuestra Madre en este día de las vocaciones.

 


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miércoles, 22 de abril de 2015

ENTREVISTA A GUSTAVO SÁNCHEZ PERSPECTIVAS DE LA TEOLOGÍAEN EL SIGLO XXI

PERSPECTIVAS Y DESAFÍOS DE LA TEOLOGÍA EN EL SIGLO XXI. Entrevista al teólogo Gustavo Sánchez Rojas
Hoy cruzamos "El Puente" acompañados por el Dr. Gustavo Sánchez, doctor en Teología, miembro de la familia sodálite, con más de 25 años como docente de la Facultad de Teología Pontificia y Civil de Lima. Experto en Teología dogmática y patrística no teme dialogar con literatos de vanguardia como Tolkien o Vargas Llosa. Director de la Revista Teológica Limense, fue nombrado por el Papa Francisco como miembro de la Comisión Teológica Internacional, organismo Vaticano perteneciente a la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe que estudia las cuestiones doctrinales de especial importancia en la Iglesia.


Resumen del texto de la "Lectio inauguralis" pronunciada el 11 de marzo de 2015 y que se publicará en la Revista Teológica Limense.  El autor hace una rápida revisión de los diversos ambientes en los que se desarrolla la teología actual y propone algunas alternativas para hacer que la teología pueda iluminar las problemáticas presentes con la luz de la Revelación y de la fe.

       Una contextualización

La teología, tal como se estudia y se trabaja hoy, recoge el gran influjo del Concilio Vaticano II (1962-1965), que a través de sus enseñanzas ha ejercido un efecto profundamente renovador sobre la ciencia teológica.. Recordemos algunos nombres importantes: Henri de Lubac S.I; Yves M.J. Congar O.P.; Joseph Ratzinger; Jean Daniélou S.I.; Gerard Philips; Otto Semmelroth S.I. y tantos otros, que han ofrecido sus ideas y esfuerzos para lograr una renovación no sólo teológica, sino también eclesial.

La renovación ofrecida por el Vaticano II a la teología se da en dos niveles, el de la metodología y el de los contenidos.

       Los Papas, desde el Concilio hasta hoy, han profundizado en el magnífico tesoro legado por el Vaticano II, incidiendo en algunos aspectos particulares que confieren una identidad específica al magisterio de cada uno de los Sumos Pontífices desde 1965 hasta hoy.

       Pablo VI hizo del diálogo la herramienta de aplicación del Concilio, proponiendo en su encíclica programática Ecclesiam suam (1964) la misión dialogal de la Iglesia, teniendo en cuenta que el diálogo de la Iglesia con el mundo se llama "evangelización".

Por su parte, San Juan Pablo II resaltó la centralidad del ser humano en la misión de la Iglesia, acudiendo a la perspectiva cristológica conciliar: Con la promulgación delCatecismo de la Iglesia Católicaen 1992, San Juan Pablo II buscaba la concreción y aplicación de la doctrina del Vaticano II, que otro gran Pontífice había denominado "la gran catequesis de los tiempos modernos". No es difícil ver que el magisterio del santo papa polaco es un intento ―muy logrado― de profundizar en la enseñanza del Concilio para hoy.

       Benedicto XVI ha profundizado en el magisterio del Concilio Vaticano II destacando la cuestión de Dios y su importancia para el hombre de hoy, situado en una cultura de relativismo, de posmodernidad y de olvido de lo religioso, cuando no de rechazo cargado de odio. El ser humano se pone ante Dios-Amor en adoración por medio de Cristo-Eucaristía (Sacramentumcaritatis, 2007) y a la escucha de su Palabra en el mundo y en la Iglesia (Verbum Domini, 2010).

Por último, con el Papa Francisco, la Iglesia se ve refrescada por un aire de "novedad" latinoamericana que pone en primer plano la urgencia de evangelizar, inspirándose en las enseñanzas de la Lumen Gentium y de la recepción latinoamericana del documento conciliar, tal como aparece en Puebla y Aparecida, especialmente. La "Iglesia en salida" es Iglesia que anuncia con alegría (Evangeliigaudium, 2013) y ha de caracterizarse por la cercanía, la ternura y la misericordia, actitudes todas ellas muy visibles en los gestos del actual Sucesor de Pedro.

       Los tres ámbitos de trabajo y desarrollo teológico son: la sociedad, la Universidad y la Iglesia. Un ámbito "ad extra" (la sociedad) y un ámbito "ad intra" (la Iglesia) teniendo como eje que se proyecta a uno y otro la Universidad.

       Dos realidades muy puntuales se hallan presente en el panorama social de nuestra época. La primera de ellas es la guerra que, de modo focalizado, asola el Medio Oriente y enarbola como argumento y justificación la defensa de la propia religión.

La segunda realidad arriba mencionada es la pobreza, presente en muchos lugares.

       La Universidad es un campo privilegiadísimo para el diálogo entre fe y razón, y aquí la teología está llamada a desempeñar un gran papel.

       Teología e Iglesia

       Nótese que el Papa pide una reforma desde la conversión misionera que transforme lo que se acepta rutinariamente:

"Sueño con una opción misionera capaz de transformarlo todo, para que las costumbres, los estilos, los horarios, el lenguaje y toda estructura eclesial se convierta en un cauce adecuado para la evangelización del mundo actual más que para la autopreservación. La reforma de estructuras que exige la conversión pastoral sólo puede entenderse en este sentido: procurar que todas ellas se vuelvan más misioneras, que la pastoral ordinaria en todas sus instancias sea más expansiva y abierta, que coloque a los agentes pastorales en constante actitud de salida y favorezca así la respuesta positiva de todos aquellos a quienes Jesús convoca a su amistad".

Es interesante constatar cómo los desafíos que se plantean a la teología son recogidos en la Comisión Teológica Internacional, que por ser una estructura al servicio del Magisterio de la Iglesia y concretamente al servicio de la Congregación para la Doctrina de la Fe, asume la tarea de "estudiar las cuestiones doctrinales de especial importancia, principalmente aquellas que se presentan como nuevas". En el caso mencionado anteriormente, sobre el pedido del Papa Francisco, la Comisión Teológica Internacional se ha propuesto profundizar la temática de la sinodalidad como característica propia de una Iglesia en salida, en orden al cumplimiento de la tarea misionera. Lo mismo se puede decir del otro tema propuesto como materia de estudio, la relación entre fe y sacramentos en la actual experiencia del Pueblo de Dios.

Además de la sinodalidad arriba mencionada, las cuestiones eclesiológicas siempre plantean interrogantes que conviene estudiar. Seguramente las relaciones entre primado y episcopado, planteadas en el Vaticano II desde la perspectiva de la colegialidad episcopal, serán materia de próximas investigaciones. Otros temas que seguramente desarrollará la teología en los años venideros son: la catolicidad o el principio de identidad católica; la contribución específica de la mujer al quehacer teológico―cuestión expresamente pedida por el Papa―; la liturgia como vivencia específicamente católica del misterio celebrado; la devoción mariana y sus alcances ecuménicos, y muchos más.

En su trabajo concreto en los tres ámbitos indicados (la sociedad, la Universidad, la Iglesia), la teología, si quiere mantenerse fiel y estar a la altura de su misión, debe tener presentes algunos elementos:

a) La teología debe ser ella misma, mantener su propia identidad y no convertirse en "otra cosa". b) Como toda otra disciplina, la teología puede y debe recurrir a supropia tradición. c) No hay que olvidar que la teología es una actividad ejercida por un creyente. d) La gloria de la teología es servir. La Santísima Virgen María es modelo e inspiración para la teología y los teólogos. De ella nos dice el Evangelio que "guardaba todas estas cosas y las meditaba en su corazón"[1]La teología que estudiamos y trabajamos, cuyas perspectivas para el siglo XXI hemos revisado de modo muy somero e incompleto, sólo podrá responder a los retos planteados, si hace suya la actitud de María y vive una fe tan grande como la que vivió María, aquella fe que mereció las palabras de Isabel: "¡Dichosa tú que has creído…!".




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"Iglesia pobre y para los pobres" como quiso Jesús y quiere Francisco

Iglesia pobre y para los pobres

Cardenal Gerhard Muller, Gustavo Gutiérrez, José Sayer

Editorial: CEP, IBC, 2015,  Paginas: 186

 

En tiempos recios que diría Santa Teresa como los que estamos viviendo, me parece una obra fundamental para dejar de lado ideologías, descalificaciones y examinar todo para quedarnos con lo bello, bueno y verdadero.

La verdad es que me fatiga que un asunto como el de la TEOLOGÍA DE LIBERACIÓN siga siendo motivo de discordia y enfrentamiento cuando debería ser un tesoro, un legado para agradecer, para aplicar en este momento y para desafiar el futuro con esperanza.

Tanto el Papa Francisco como el responsable máximo de la custodia de la fe, Cardenal Gerhard Muller nos recuerda que San Juan Pablo II sintetizó en la feliz expresión contenida en su carta a la Conferencia Episcopal de Brasil en 1986: "la TL correctamente entendida ´no solamente es oportuna, sino útil y necesaria" ( pp 21-22)

Les comparto unos textos seleccionados por mí, todo el texto del Papa y el índice de la obra. ¡Y que el Señor nos ayude a vivir en comunión y en misión sin ser más papistas que el Papa!

 

Cardenal Gerhard Müller : "Hoy, como en los tiempos de Bartolomé de las Casas, Dios está de parte de los pobres y actúa para conducirlos a la libertad y para consentirles participar en el cumplimiento de la acción integral de salvación de todos los hombres prometida por Él.

Pero, sobre todo, contrariamente a lo que sostiene el marxismo –y dicho sea de paso, también el actual liberalismo, la teología de la liberación expuesta por GG muestra exactamente cómo el cristianismo no es una ´ideología de consuelo´. Por el contrario: la verdadera, auténtica Teología de la Liberación demuestra que sólo Dios, Jesús y el evangelio pueden tener un papel auténtico y duradero para la humanización del ser humano, sea individual o socialmente. En otras palabras, es lo que Juan Pablo II sintetizó en la feliz expresión contenida en su carta a la Conferencia Episcopal de Brasil en 1986: la TL correctamente entendida ´no solamente es oportuna, sino útil y necesaria"21-22

"TL significa, brevemente, creer en Dios como Dios de la vida y como garante de una salvación entendida en su integridad, resistiendo a dioses e ídolos de muertes prematuras, pobreza y degradación del ser humano" p. 43

"El fundamento de la TL es la fe en que Dios ha creado al ser humano a su imagen y que, en su Hijo Jesucristo, cuida de él hasta el punto de que Jesús acepta la muerte a la que sus adversarios lo habían condenado. El objetivo es el de hacer reconocible a Dios como Dios de la vida y como vencedor de la muerte en todas las dimensiones de la existencia humana. La Tl supera todo dualismo que quiere relegar a Dios en un más allá y reducir la salvación a una simple dimensión interior" p.50

Josep Sayer "Pobreza: El desafío de la fe":  "Gracias a Gutiérrez, ha podido conocer también la vida de Santo Toribio de Mogrovejo, el segundo obispo de Lima. Contra la tradición colonial, este obispo apreció las poblaciones quechuas y su cultura incaica, y las defendió contra todo abuso. Visitó a estas poblaciones durante viajes a través de su inmensa diócesis, reunió en los Concilios que contribuyeron a la inculturación de la fe –como se diría hoy. Su cercanía humana a los campesinos llevó a éstos a acercarse a la fe" p.180

 

Prefacio del Papa Francisco

¿Quién de nosotros no se siente incómodo al confrontarse con la sola palabra "pobreza"? Existen tantas formas de pobreza: físicas, económicas, espirituales, sociales, morales. El mundo occidental identifica prioritariamente la pobreza como la ausencia de poder económico y enfatiza negativamente este status. Su concepción, en efecto, se basa esencialmente en el enorme poder que el dinero ha adquirido hoy, un poder aparentemente superior a otros. Por eso una ausencia de poder económico significa irrelevancia a nivel político, social, y hasta humano. Quien no posee dinero es considerado sólo en la medida en la cual puede servir a otros fines. Existen tantas pobrezas, pero la pobreza económica es aquella que es vista con mayor horror.

En esto hay una gran verdad. El dinero es un instrumento que de cualquier modo -como la propiedad- extiende y acrecienta la capacidad de la libertad humana, consintiéndole obrar en el mundo, accionar y sacar fruto. De por sí es un buen instrumento, como casi todas las cosas de las cuales dispone el hombre: es un medio que ensancha nuestras posibilidades. Sin embargo, este medio puede volverse contra el hombre. El dinero y el poder económico, en efecto, pueden ser un medio que aleja al hombre del hombre, confinándolo a un horizonte egocéntrico y egoísta.

La misma palabra aramea que Jesús utiliza en el Evangelio -mammona, es decir tesoro escondido (cf. Mt 6,24; Lc 16, 13)- nos deja entender que cuando el poder económico es un instrumento que produce tesoros que se reservan sólo para uno mismo, escondiéndolos a los demás, eso produce iniquidad, pierde su valor positivo original. También el término griego, usado por San Pablo, en la Carta a los Filipenses (cf. Fil 2,6) -harpagmos- se refiere a un bien retenido celosamente para sí, o incluso a lo que se ha robado a los demás. Esto acontece cuando los bienes son utilizados por el hombre que conoce la solidaridad sólo para un círculo de conocidos, sea grande o pequeño, o cuando se trata de recibirla, mas no cuando se trata de ofrecerla. Esto sucede, también, cuando el hombre, habiendo perdido la esperanza en un horizonte trascendente, pierde el gusto de la gratuidad, el gusto de hacer el bien simplemente por el placer de hacerlo (cf. Lc 6, 33).

En cambio, cuando el hombre es educado para reconocer la fundamental solidaridad que lo vincula a todos los demás hombres -esto nos recuerda la Doctrina social de la Iglesia-, entonces sabe bien que no puede retener para sí los bienes de que dispone. Cuando vive habitualmente en la solidaridad, el hombre sabe que lo que niega a los demás y retiene para sí, antes o después, se volverá contra él. En el fondo, a esto alude Jesús en el Evangelio, cuando hace mención al moho o a la polilla que destruyen las riquezas poseídas de un modo egoísta (cf. Mt 6,19-20; Lc 12, 33).

En cambio, cuando los bienes de los que se dispone son utilizados no sólo para las propias necesidades, éstos se difunden, se multiplican y producen a menudo un fruto inesperado. En realidad, existe un original vínculo entre beneficio y solidaridad, una circularidad fecunda entre ganancia y don, asunto que el pecado tiende a romper y ofuscar. Deber de los cristianos es redescubrir, vivir y anunciar a todos esta hermosa y original unidad entre beneficio y solidaridad. ¡Cuánta necesidad tiene el mundo contemporáneo de redescubrir esta hermosa verdad! Cuanto más acepte tener en cuenta esto, tanto más disminuirán incluso las pobrezas económicas que tanto nos afligen.

Sin embargo, no podemos olvidar que no existen únicamente pobrezas vinculadas a la economía. Es el mismo Jesús quien nos lo recuerda amonestándonos para que nuestra vida no dependa solamente "de nuestros bienes" (cf. Lc 12,15). Originariamente el hombre es pobre, necesitado e indigente. Cuando nacemos, para vivir, tenemos necesidad de los cuidados de nuestros padres, y así también en toda época y etapa de la vida cada uno de nosotros no conseguirá liberarse totalmente de la necesidad y de la ayuda que tenemos de los demás; no conseguirá nunca arrancar de sí la limitación de sentirse impotente delante de alguien o algo. Esta es también una condición que caracteriza nuestro ser de "creaturas": no estamos hechos por nosotros mismos y solos no podemos darnos todo aquello que necesitamos. Un leal reconocimiento de esta verdad nos invita a ser humildes y a practicar con coraje la solidaridad, como una virtud indispensable para vivir.

En todo caso, dependemos de alguno o de algo. Esto lo podemos vivir como una debilidad de nuestra existencia o como una posibilidad, como un recurso a tener en cuenta en un mundo en el cual ninguno puede prescindir de los demás, en el cual todos somos útiles y valiosos para todos, cada uno a su modo. No hay como descubrir esto para ser impulsados a vivirlo como una norma responsable y responsabilizante, en vistas de un bien que es entonces, de veras, inseparablemente personal y común. ¡Es evidente que esta norma puede nacer solamente de una nueva mentalidad, de la conversión a un nuevo modo de mirarse unos a otros! ¡Solamente cuando el hombre se concibe no como un mundo cerrado en sí mismo, sino como alguien que por su propia naturaleza está ligado a los otros, sintiéndolos originalmente como hermanos, es posible una norma social en la cual el bien común no aparece como palabra vacía y abstracta!

Cuando el hombre se concibe de esa manera y se educa a vivir así, la originaria pobreza de creatura nunca más es sentida como un hándicap, sino como un recurso, que enriquece a cada uno, y el cual libremente donado, es un bien y un don que recae después como provecho para todos. Esta es la luz positiva con la que también el Evangelio nos invita a considerar la pobreza. Precisamente, esta luz nos ayuda, por lo tanto, a comprender por qué Jesús transforma esta condición en una auténtica "bienaventuranza": "¡Bienaventurados los pobres!" (Lc 6, 20).

Entonces, haciendo realmente todo lo que está en nuestras manos y rehuyendo toda forma de hábito irresponsable a las propias debilidades, no temamos reconocernos necesitados e incapacitados de darnos todo lo que necesitamos, porque solos y con nuestras solas fuerzas no lograremos vencer nuestras limitaciones. No temamos este reconocimiento, porque el mismo Dios, por medio de Jesús, se ha inclinado (cf. Fil 2,8) y se inclina ante nosotros y nuestras pobrezas para ayudarnos y darnos aquellos bienes que solos nunca podríamos tener.

Por eso Jesús elogia a los "pobres en espíritu" (Mt 5,3), vale decir aquellos que considerando sus propias necesidades, necesitados como son, confían en Dios, no temiendo depender de Él (cf. Mt 6,26). De Dios podemos, en efecto, tener aquel Bien ilimitado que ningún límite puede detener, porque Él es más poderoso que cualquier otro límite. ¡Y lo demuestra cuando venció la muerte! demostrándonoslo cuando venció a la muerte! ¡Dios que siendo rico se hizo pobre (cf. 2 Cor 8,9) para enriquecernos con sus dones! Él nos ama, aprecia cada fibra de nuestro ser, a sus ojos cada uno de nosotros es único y tiene un valor inmenso: "Hasta los cabellos de su cabeza están contados... ustedes valen más que muchos pajarillos" (Lc 12,7).

Estoy, pues, agradecido con su Eminencia el Señor Cardenal Gerhard Ludwig Müller, Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, que con el presente libro ha querido llamarnos la atención recordándonos todo esto.

Estoy seguro de que cada uno de ustedes al leer estas páginas, de cualquier modo, se dejará tocar el corazón y sentirá brotar dentro de sí la exigencia de una renovación de la vida. Pues bien, Amigos lectores, sepan que en esta exigencia, y en este camino, me encuentran desde ahora con ustedes, como hermano y sincero compañero de camino.

Franciscus

 

Índice

PREFACIO DEL PAPA FRANCISCO

9

I.   LA MISIÓN LIBERADORA DE LA IGLESIA
     
Cardenal Gerhard Müller

  
   15

Palabra de Dios y signos de los tiempos

17

El desarrollo humano entre la creación y la plenitud. 
Notas sobre la encíclica Sollicitudo rei socialis 
de Juan Pablo II

 

    25

     Una aproximación a la Doctrina social de la Iglesia
     Por un verdadero desarrollo humano


   26

     Poner a la luz al hombre en cuanto ser creado, 
     al servicio de su dignidad

 
   28

     "Hagamos al hombre a nuestra imagen, 
     a nuestra semejanza" (Gn 1,26)

 
    31

     Llamados al amor

33

     Criatura y persona: piedras angulares de los 
     derechos humanos

 

34

     Evangelium vitae y Deus caritas est

36

La teología de la liberación hoy

39

      Gustavo Gutiérrez: el hombre, el cristiano, el teólogo

43

      La teología de la liberación como pionera 
       en la misión de la Iglesia


50

"Examínenlo todo y quédense con lo bueno" (I Tes 5,21). 
A 25 años de la Instrucción Libertatis conscientia 
sobre la teología de la liberación

 

    55

     Teología de la liberación ¿"católica"?

56

     El Evangelio: anuncio de libertad y de liberación

57

     "Liberación" sin violencia

58

      La contribución de los cristianos para una 
      sociedad justa

 
   59

      La praxis liberadora de los cristianos: 
      la civilización del amor

 
   60

II.  LA MISIÓN EVANGELIZADORA DE LA IGLESIA
     Cardenal Gerhard Müller


   65

La fe: verdadera riqueza de la Iglesia

65

     Sólo una gran positividad puede atraer 
     nuestra mirada

 
   65

     El mundo como epifanía de Dios

68

     Intellectus quaerens fidem, fides quaerens intellectum

70

     Logos y agape: los fundamentos de lo real 
     a la raíz de la fe, esperanza y caridad

 
   74

     La vida en Cristo como vida en la fe eclesial: 
     "Yo, pero ya no yo"

 
   78

     Una mirada y una acción nuevas: 
     ortodoxia y ortopraxis

 
   81

     Cristo, "estrella de la mañana" y luz de la fe

84

Del dios de los muertos al Dios de los vivientes

85

     Ateísmo y "neo-ateísmo"

86

     "Señor, ¿qué es el hombre para que de él 
     te acuerdes?" (S. 8,5)

 
   90

Desafíos para la teología 
en el horizonte contemporáneo

 
   99

     Mundus reconciliatus, mundum reconcilians

99

     Discernimiento, historia, esperanza

 101

     Sociedad plural, sensus fidei, comunicación del 
     saber, racionalidad ampliada


 106

III.      DE AMÉRICA LATINA 
          A LA IGLESIA UNIVERSAL

 

La opción preferencial por los pobres en Aparecida
     
Gustavo Gutiérrez

 

119

1.  DISCERNIR LOS SIGNOS DE LOS TIEMPOS

122

     a)  Una lectura creyente

122

          En continuidad

123

          Un cometido permanente

124

     b)  La cuestión del método en Aparecida

125

          Ver, juzgar y actuar

126

          Los lugares teológicos

127

     c)  La "ley de la Encarnación"

128

2.  REAFIRMACIÓN DE LA OPCIÓN 
     PREFERENCIAL POR LOS POBRES

 
129

     a)  El fundamento cristológico

130

     b)  Los rostros de los pobres

132

     c)  La preferencia por los pobres

135

          Un kairós: la emergencia de los pobres

135

          Preferencia

138

3.  EVANGELIZACIÓN Y COMPROMISO 
     POR LA JUSTICIA

 
140

     a)  Compartir una experiencia

141

          La alegría del discípulo

141

          Pobrezas ocultas

142

     b)  La Iglesia, abogada de la justicia
      
y de los pobres

143

          Una palabra profética

143

          La mesa de la vida

145

CONCLUSIÓN

147

La espiritualidad del acontecimiento conciliar 
Gustavo Gutiérrez

149

   Tras los pasos de Cristo

151

   La antigua historia del samaritano

157

   Una Iglesia samaritana

163

Pobreza: el desafío de la fe 
Josef Sayer

 
171

 

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lunes, 20 de abril de 2015

TESTIMONIOS. GUÍA METODOLÓGICA VOCACIONAL XVIII


LES COMPARTO EL TESTIMONIO QUE ME SOLICITÓ LA COMISIÓN Y QUE SE PUBLICA EN EL PRESENTE FOLLETO.


José Antonio Benito Rodríguez

Milicia de Santa María

 

  1. ¿Cuándo y cómo?

Mi vocación comienza desde que tengo uso de razón, al ver el ejemplo de mis padres, mis profesores, mi párroco… Es estupendo y maravilloso ver en los tuyos el gozo de vivir en cristiano. Mi madre, campesina con pocos estudios pero muy rica en fe, solía decirnos a los hijos: "Los que viven bien, como Dios nos pide, tienen dos cielos, el de la otra vida y el de ésta". Efectivamente, un cristiano encuentra su cielo en la tierra cuando durante todos los momentos del día los encuentra adecuados para vivir "como Dios", como en el Cielo, haciendo el mayor bien al mayor número de personas.

Cuando tomé la Primera Comunión, a los cinco años, intuí lo hermoso que sería una vida de entrega total a Dios y a los demás. Luego ves que quieres ser como los que ves más felices y entregados. A los 8 años quería ser "futbolista, maestro o cura" (no conocía otra forma de entregarme totalmente), en ese orden.


2. Alguna persona

Más adelante, en la adolescencia, uno se despista y parece olvidarse. Pero, a los 15 años, en clase de Religión de 5º de Media, el testimonio de un laico consagrado que había estado de misión en el Perú suscitó en mí el deseo de practicar los Ejercicios Espirituales, Retiro de cuatro días, en silencio y soledad.


3.      Lo más determinante

Los Ejercicios de San Ignacio, cuando vi lo mucho que el Señor me ha dado (en el universo, en mi familia, en mi persona, en mis amigos) y lo poco que le había correspondido; en definitiva, mi pecado de omisión frente a su gran amor, su gran misericordia. Sentí que estudiando, jugando al fútbol, trabajando, llevando mi fe a los demás, divirtiéndome –en pleno mundo pero sin ser mundano, sin pactar con el pecado- podía vivir mi cristianismo de forma integral y ahí descubrí mi vocaciòn y mi misiòn.


4. Familia y colegio

Ha sido fundamental ver la coherencia de mis abuelos y mis padres. Siempre sentí que la Iglesia era mi familia, era algo mío, que yo había sido engendrado por ella y tenía que dar todo por ella. Siempre estudié en colegios estatales y conté con excelentes profesores de religión que me ayudaron en la formación doctrinal. Paralelamente participé en grupos deportivos y formativos de los PP. Salesianos.


5.      Lo que más le atrajo

Que Cristo había dado y estaba dando su vida por mí. Me amó y se entregó a la muerte por mí, como expresó san Pablo. Que había recibido mucho gratis y yo debía hacer lo mismo. Que el mundo =especialmente el de los jóvenes= me necesitaba para transparentar a Cristo, su Reino de Paz, su plenitud, la gratuidad, su misericordia, su presencia que te llena de alegría y entusiasmo.

6.      Pruebas

La verdad es que apenas ha habido pruebas. Lo que más me ha ayudado ha sido la dirección espiritual. Seguir haciendo aunque parezca que no se siente. La amistad con los de tu grupo. Y no dejar nunca la oración personal, que es lo más maravilloso que existe. Escuchar en tu interior que Dios, nuestro Padre, te dice "Nadie te ama como Yo" y ver que es verdad en el minuto a minuto.

 

7.      Cultura vocacional

Insistir en todas las etapas que todos tenemos una vocación y una misión, y que para cultivarlas debemos participar de la vida con Cristo a través de los sacramentos –especialmente de la confesión (borrón y cuenta nueva) y la comunión (alimento de vida eterna). El apostolado, llevar tu fe a los demás, es sentir que eres otro Cristo, que Él no tiene otros labios para hablar que los tuyos, otros brazos para ayudar que los tuyos, otro corazón para amar, para servir que los tuyos… El gozo de sentir y comprobar que es así, que la Madre de Dios es mi madre y quiere ser la madre de todos, que al igual que ella yo puedo dar el sí como en la encarnación y seguir constante y perseverante hasta los momentos más difíciles…¡qué ternura! Sobre todo cuando uno ve a tantos jóvenes sin dirección, como ovejas sin pastor, y tú puedes ayudarles en algo, esa paternidad espiritual de la que te sientes indigno pero que Jesús te alcanza es el Cielo.

Aprovechar todos los medios a nuestro alcance: radio, TV, prensa, web. Yo lo hago desde mis programas. Aunque me parece que lo fundamental es que el joven viva intensamente su cristianismo, que participe en Retiros y Ejercicios, que cultive a diario su oración, que se una a un grupo…que dé testimonio a través del voluntariado y campañas apostólicas.

 

8.      Anécdota

Llevo 20 años en el Perú. Podría contar muchas, gracias a Dios. En los primeros seis meses comprobé la exactitud mensaje de Juan Pablo II sobre los Ejercicios de San Ignacio:

"Los Ejercicios Espirituales son un encuentro personal con el Señor, y proponen y favorecen la búsqueda y el descubrimiento de la propia identidad a la luz de Dios. (19-II-1996).

Lo he experimentado como director de dos tandas de  Ejercicios para profesores y universitarios y como ejercitador en la tanda semanal que cada año practicamos los militantes de Santa María. Comienzo por hacerles partífice de las gracias de la primera faceta.

Ha sido, sin duda, la experiencia más gratificante de todas las vividas en América. El hecho de saberse elegido por Dios, que tu nombre "esté escrito en el Cielo", ya es de por sí anonadante; el convertirte en testigo directo de la operación de la gracia, a pesar de tus miserias, ¡alucinante!

Un profesor, con 28 añazos a sus espaldas, no sabía exactamente si le habían bautizado y fue bautizado el día de las confesiones ("me siento un hombre nuevo, me siento feliz, he encontrado el camino del bien; si los santos lo hicieron, con la ayuda de Jesús y María yo también puedo hacerlo"; otro se confesaba tras 18 años de su primera confesión; un antiguo seminarista sentía "remordimiento" por haber dejado su vocación y quería reparar mediante el compromiso de por vida a Jesucristo; un peque de 16 años se trazaba el "jalar más comandos" (invitar a sus compañeros para incrementar los grupos); Juan Carlos, 17 años, entre sollozos, me decía de corazón que notaba que el corazón le ardía de felicidad y que lloraba porque veía que sus compañeros no sentían a Dios de forma tan grande, y que pedía que tuviesen esa misma felicidad; un estudiante de 3° de Pedagogía, que vio como Sendero Luminoso asesinaba salvajemente a sus padres y que fue acogido en un internado de CIRCA, sentía un llamamiento a una vida consagrada en aras del amor y la paz ("hay que luchar, no desanimarse en las caídas, mirar la luz y salir adelante; vuelvo a nacer pero con los instrumentos para vencer". En la mayoría, una actitud de agradecimiento, de entrega y de ilusión por llevar el Evangelio a los demás; de hecho, cada lunes nos reunimos unos 30-40 para orar durante media hora y seguir recordándonos la importancia de vivir los Ejercicios en el día a día; llevamos ya 10 lunes.

El primer sábado del mes de mayo me fui peregrinando con un grupo de jóvenes al santuario mariano de Chapi, a 60 kms. de la ciudad, por puro desierto pero con un cielo de estrellas de alucine (la Cruz del Sur, las Tres Marías...) polvo, sudor...pernoctar en un cobertizo en medio de la pampa, y nuestro encuentro con la Mamita (así llaman a la Virgen María acá). Yo me quedé allá para hacer mis Ejercicios cara a cara con Ella y en compañía de los PP. del Verbo Encarnado que dirigen el Santuario. El marco no puede ser más austero, como dicen por acá "puritito" (completo) desierto, arena y más arena. Sin quererlo, recordé aquellas espirituales "cartas del desierto" de Carlos Carretto. Hay que estar en Chapi para captar lo que la Virgen María significa en la identidad colectiva del pueblo peruano; hay que ver rostros sonrientes tras cientos de kilómetros de miles y miles de peregrinos que vienen a postrarse ante la Mamita para darle gracias, suplicarle, entregarse. Uno siente que esa fe se le pega, se le comunica por ósmosis y se sumerge en la oración. Todo es gracia, todo es don; esa fue la idea dominante, yo tengo que ser gratuidad viviente, dar todo sin pedir nada a cambio. Con cuánta razón el Papa a los representantes de la ONU les habló de la civilización del dar.

Frente a los problemas sin cuento que amenazan con descuartizar la propia identidad del ser humano, los Ejercicios Espirituales se revelan como la auténtica solución. Merece la pena "perder" unos días para este "encuentro personal con el Señor".

 

9.      Formación

Fundamental. Debe cultivar todas las facetas de la vida, pero aquí nos referimos sobre todo a su formación cristiana. A medida que crece en la profesión, debe acrecentar su formación teológica, espiritual, pero sin caer en lo puramente intelectual; formarse también es dar testimonio, ayudar…

10.  Mensaje

Que Cristo tiene un plan personal para cada uno. Que nos necesita. Que hay que preguntarse cuál es el propio para ser santo. Que lo conversen con un sacerdote, que lo vean en un Retiro. Que no lo reduzcan a si van para el seminario o el convento o para el matrimonio. Lo primero es la santidad; luego, la disponibilidad dónde Dios quiera; por último, acertar de acuerdo con mi actitud y mi aptitud, y el llamado de Dios. Yo estoy contentísimo con mi vocación de laico consagrado. Y le digo al Señor ¡gracias, muchas gracias! Ser laico es ser consecuente con lo que eres. Ser bautizado es ser otro Cristo, camino, verdad y vida. Se gana la vida eterna, el Todo. La misión del laico es ser otro Cristo donde Él te planta. Es hacer lo ordinario de modo extraordinario, es saberse tan amado por Dios y su Madre, que lo único que merece la pena es hacer lo mismo siempre. Soñar con los pies en la tierra, amar sin fronteras pero en el detalle pequeño y sin que se note. Hacer el cielo en la tierra. Como dice un libro de historia de Arequipa: "Convertir el suelo en cielo"

 

Este año 2015, dentro de la providencia Divina, se ve marcado grandemente por la memoria y gratitud del don de Dios a la Iglesia con la Vida consagrada y la Familia, realidades que se entrelazan armónicamente, y que en ellas estamos profundizando tanto en el marco del Año de la Vida Consagrada, como en torno al Sínodo sobre la familia cristiana.

El Santo Padre Francisco, al dirigir su carta a los consagrados, señala como primer objetivo para el Año de la Vida Consagrada, el "mirar el pasado con gratitud" con la finalidad de "mantener viva la propia identidad". Siguiendo esta invitación, nuestra memoria no se remonta solamente al inicio de la propia familia carismática, sino hasta la grata memoria del seno familiar, por ser escuela de fe y semillero de las vocaciones. Como dice el documento de Aparecida: "De ella recibimos la vida, la primera experiencia del amor y de la fe" en ella "la persona descubre los motivos y el camino para pertenecer a la familia de Dios" (Aparecida n. 118). 
Por esta estrecha relación, no es difícil comprender que la crisis de vocaciones hunda sus raíces en la propia crisis familiar de la que se ve amenazada hoy nuestra sociedad. Por ello dentro de una autentica Pastoral Vocacional, se ha de considerar la Pastoral Familiar que busque que los padres tomen nueva conciencia de su gozosa e irrenunciable responsabilidad en la formación integral de sus hijos, como aconseja el documento anteriormente señalado. 

Teniendo en cuenta esta verdad, la presente Guía Metodológica Vocacional, ofrece entre sus contenidos principales: Testimonios Vocacionales de sacerdotes, religiosos (as) y laicos, que manifiestan el itinerario que siguieron para tomar la valiente decisión de responder al Señor que llama, y cómo la influencia del seno familiar tuvo y tiene que ver en ella. 

Así, revalorando y defendiendo la dignidad e integridad de la vida familiar, a la vez se enarbolan y promueven las vocaciones en su simiente más profunda, ya que es en el hogar donde se cultiva la vocación con el ejemplo de la palabra dada, de la fidelidad hasta las últimas consecuencias, del sacrificio por el bien del otro, del desprendimiento por ideales nobles; de un amor fraterno generoso, dedicado al más frágil; de la reciedumbre ante las adversidades, del valor de lo trascendente y lo caduco de lo fácil, del beneficio de las reglas y de lo provechoso de la obediencia; del valor de la oración, de la veracidad, del santo temor de Dios. 


En resumen - como bien sabemos - es en el hogar donde uno aprende a ver la vida como don, y cómo el donarla en servicio a los demás es la mayor expresión de gratitud. 

Esperando que esta guía sea de gran ayuda en el afán de la Promoción Vocacional sigamos suplicando al Dueño de la mies, más operarios para su campo; a María Santísima, encomendemos la protección de quienes inician el camino y de quienes vamos ya recorriendo esta aventura de la fe. 

Con mi bendición de padre y pastor.

+ Monseñor Marco Antonio Cortez Lara
Obispo de Tacna y Moquegua
Presidente de la Comisión Episcopal de Vocaciones y Ministerios


El regalo de la vocación es la manifestación de un proyecto amoroso de Dios para cada ser humano. Desde la eternidad Dios ha pensado en cada uno de nosotros como una persona única e irrepetible. Esto implica que nadie más que uno mismo puede realizar ese proyecto y encarnar esa idea maestra de Dios. Descubrir nuestra vocación es fundamental para responder la pregunta sobre el sentido de la propia vida. 

En el discernimiento de la vocación nos ayuda la experiencia de quienes han escuchado la voz de Dios y han respondido a su llamado, como el joven Samuel: "Habla, Señor, que tu siervo escucha…" (1 Sam 3,9)

A Samuel le ayudó la experiencia del sacerdote Elí, y a cada uno de nosotros la experiencia de tantos testigos del amor de Dios. Por ello, aunque cada experiencia es única y manifiesta la insondable sabiduría de Dios, siempre podremos encontrar elementos que nos iluminan en la experiencia vocacional de otros hermanos en la fe y también ciertas constantes que nos permiten vislumbrar apoyos, medios, actitudes e itinerarios a desarrollar y recorrer.

En la presente edición de nuestra Guía Metodológica Vocacional queremos brindar una gama de testimonios vocacionales, diversos en varios sentidos: por la procedencia, por la edad, por las condiciones de las personas, por la vocación a la que han sido llamados, etc. Aunque no podremos abarcar todo el espectro de realidades vocacionales, queremos compartir algunas representativas: sacerdotes, religiosas, laicos consagrados, etc.

Estos testimonios han sido recogidos sea por redacción escrita o por entrevista personal y en base a un cuestionario que podemos apreciar en muchos de ellos. 

Agradecemos de corazón a todos los que generosa y alegremente han compartido el tesoro de su vocación en esta Guía Vocacional e imploramos al Señor que les siga bendiciendo y sosteniendo en su camino de entrega e identificación con Cristo.

Pbro. Jaime Horacio Llamas Vega 
Secretario Ejecutivo de la Comisión
Episcopal de Vocaciones y Ministerios .
ORACIÓN POR LAS VOCACIONES

Oh Jesús

Pastor eterno de las almas,
dígnate mirar con ojos de misericordia
a tu pueblo amado.
Señor,
danos vocaciones,
danos sacerdotes, religiosos
y consagrados santos.
Te lo pedimos por la Inmaculada
Virgen María
tu dulce y Santa Madre.
Oh Jesús, danos sacerdotes,
religiosos y consagrados
según tu corazón.
Amén.


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