sábado, 3 de diciembre de 2016

SAN FRANCISCO DE JAVIER, PATRONO DE NAVARA Y DE LAS MISIONES

SAN FRANCISCO DE JAVIER, PATRONO DE NAVARA Y DE LAS MISIONES


Estupor me causa contemplar la carta y la reliquia de Javier en la Catedral de Pamplona, auténtica joya del arte, primorosamente cuidada. Hoy 3 de diciembre del 2016 he sido agraciado con la participación en la Eucaristía presidida por Don Francisco Pérez, arzobispo, en compañía de su obispo auxiliar D. Juan Antonio, el Sr. Deán y otros sacerdotes. La homilía ha sido un encendido mensaje misionero, tras las huellas del santo navarro universal, recordando a los misioneros actuales en tierras "de periferia" como Haití, Siria… Conmueve saber que cada cinco minutos muere un cristiano perseguido. Don Francisco nos invitó a orar por ellos, por el Papa, por la Iglesia, por la humanidad. Al final de la santa misa se cantó el himno a Javier y pudimos venerar su reliquia. Por la mañana, el Sr. Arzobispo impuso el crucifijo y envió a más de 20 misioneros en la basílica y el castillo del Santo.

¡Que San Francisco Javier nos dé su celo misionero para la nueva y gozosa evangelización a la  que el Papa Francisco nos lanza!


(( FRANCISCO DE JASO Y AZPILICUETA ))


SAN FRANCISCO JAVIER 

Misionero español. Nació el 7 de Abril de 1506 en el Castillo de Javier ( Navarra ) y falleció el 3 de Diciembre de 1552 a los 46 años, en la isla de Sanchón (China).

Francisco de Javier nació en el seno de una familia noble, en el Castillo de Xavier, ubicado en la localidad de Javier ( Navarra ), entonces Reino independiente y actualmente, España.

Su padre, Juan de Jaso , era Presidente del Real Consejo deJuan III de Albret . Su madre fue María de Azpilicueta, que pertenecía a una noble familia de la que formaba parteMartín de Azpilicueta el llamado doctor navarrus. Era el benjamín de cinco hermanos: Magdalena, Ana, Miguel, Juan y él mismo.

Su niñez estuvo marcada por los hechos históricos que llevaron a la pérdida de la independencia al Reino de Navarra, y su familia estuvo muy involucrada en dichos hechos. Su casa natal fue lugar de encuentro de los partidarios de los Albret y sufrió la revancha de la pérdida. Sus hermanos, miembros del ejército de Juan III, fueron encarcelados por ello. Estas circunstancias pudieron ser la causa de la determinación de Francisco por el estudio religioso. Francisco de Javier realizó sus viajes evangelizadores bajo pabellón portugués.

Mientras estudiaba Filosofía y Teología en París, en la Universidad de la Sorbona, conoció a quien sería su mejor amigo Ignacio de Loyola, quien le reclutó para su proyecto de fundar una nueva orden. Francisco hizo sus primeros votos el 15 de agosto de 1534, una vez finalizados los estudios, jura votos de caridad y castidad, a la vez que promete viajar a Tierra Santa, en la iglesia parisina de Montmartre. Francisco se queda en París otros dos años más estudiando Teología, después de participar en los Ejercicios espirituales junto a Ignacio de Loyola. En 1537 se reúne con Ignacio de Loyola para viajar a Italia. En Roma visitan al Papa Pablo III para pedirle su bendición antes de emprender el viaje a Tierra Santa, viaje que no se iba a poder realizar por haber entrado en guerra Venecia con Turquía. Llegan a Venecia y es ordenado sacerdote el 24 de junio de 1537. Participó en la fundación de la Compañía de Jesús en Roma (1539). Desde entonces se consagró a la actividad misionera. en 1541 fue enviado a la India como legado pontificio, con la misión de evangelizar las tierras situadas al este del cabo de Buena Esperanza, respondiendo a una petición de Juan III de Portugal. Instalado en 1542 en Goa ( capital de la India portuguesa ) desplegó una intensa actividad cuidando enfermos, visitando presos, predicando el cristianismo, convirtiendo nativos, negociando con las autoridades locales y defendiendo la justicia frente a los abusos de los colonos. Su apostolado se extendió por el sur de la India, Ceilán, Malaca, las islas Molucas y Japón. Cuando se disponía a entrar en China para continuar su labor, murió de pulmonía a las puertas de Cantón.

Fue Beatificado el 25 de Octubre de 1619 por el Papa Pablo V y Canonizado el 12 de Marzo de 1622 por el Papa Gregorio XV junto a San Ignacio de LoyolaSanta Teresa de Jesús, San Isidro Labrador y San Felipe Neri ydeclarado Patrono de las Misisones de la Iglesia Católica.

San Francisco Javier, es venerado en la Iglesia Católica,Iglesia Anglicana Iglesia Luterana .

Su Festividad se celebra el 3 de Diciembre . Actualmente, es Co-patrón de Navarra junto a San Fermín.


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EL ESPÍRITU SANTO EN LA PREDICACIÓN DE ADVIENTO 2016 DEL P. CANTALAMESA

"Comprenderemos plenamente quién es el Espíritu Santo solamente en el paraíso"

Posted by Rocío Lancho García on 2 December, 2016

The first Advent homily for 2015 by Fr Raniero Cantalamessa

(ZENIT – Ciudad del Vaticano).- El padre Raniero Cantalamessa, predicador de la Casa Pontificia, ha realizado esta mañana en el Vaticano la primera predicación de Adviento en la que ha reflexionado sobre lo que quiere decir "Creo en el Espíritu Santo". Así, ha iniciado explicado que la mayor novedad del post Concilio, en la teología y en la vida de la Iglesia, tiene un nombre precioso: el Espíritu Santo. 

El Espíritu Santo, ha explicado, no es un pariente pobre de la Trinidad. No es un simple "modo de actuar" de Dios, una energía o un fluido que atraviesa el universo como pensaban los estoicos; es una "relación subsistente", por lo tanto una persona.

Por otro lado, el predicador ha recordado que el año que viene se celebra el 50º aniversario del inicio, en la Iglesia católica, de la Renovación Carismática. "Es uno de los muchos signos –el más evidente por la inmensidad del fenómeno– del despertar del Espíritu y de los carismas en la Iglesia", ha asegurado. Al respecto ha precisado que el Concilio había allanado el camino a su acogida, hablando en laLumen gentium, de la dimensión carismática de la Iglesia.

De este modo, Cantalamessa ha señalado que después del Concilio se multiplicaron los tratados sobre el Espíritu Santo. Y en los últimos años –ha observado– estamos asistiendo a un paso decidido hacia delante en esta dirección. En esta línea, el padre Raniero ha proseguido la predicación analizando la "teología del tercer artículo", que hace referencia al artículo del credo sobre el Espíritu Santo.  Tal corriente –ha explicado– no quiere sustituir a la teología tradicional, sino más bien estar a su lado y vivificarla.

En el credo actual, "se parte de Dios Padre y creador, de Él se pasa al Hijo y a su obra redentora, y finalmente al Espíritu Santo operante en la Iglesia". En la realidad, ha precisado, "la fe sigue el camino inverso". Fue la experiencia pentecostal del Espíritu "que llevó a la Iglesia a descubrir quién era verdaderamente Jesús y cuál había sido su enseñanza".

En otras palabras, "en el orden de la creación y del ser, todo parte del Padre, pasa por el Hijo y llega a nosotros en el Espíritu; en el orden de la redención y del conocimiento, todo comienza con el Espíritu Santo, pasa por el Hijo Jesucristo y vuelve al Padre".

Esto no significa, ha advertido, que el credo de la Iglesia no sea perfecto o que deba ser reformado. "Es la forma de leerlo que de vez en cuando es útil cambiar, para rehacer el camino con el que se ha formado", ha aconsejado el predicador.

A continuación, ha anticipado que intentará en las tres meditaciones de Adviento, "proponer reflexiones sobre algunos aspectos de las acciones del Espíritu Santo, partiendo justamente del tercer artículo del credo que se refiere a esto".

De este modo ha planteado tres preguntas. Primero, ¿qué vida da el Espíritu Santo? Respuesta: da la vida divina, la vida de Cristo. "Una vida sobre-natural, no una super-vida natural", ha precisado. Segundo, ¿dónde nos da tal vida? Respuesta: en el bautismo, que es presentado de hecho como un "renacer del Espíritu", en los sacramentos, en la palabra de Dios, en la oración, en la fe, en el sufrimiento aceptado en unión con Cristo. Tercero, ¿cómo nos da la vida, el Espíritu? Respuesta: haciendo morir las obras de la carne.

Prosiguiendo con la reflexión, ha explicado que lo que distingue al Espíritu Santo del Padre y del Hijo. Lo que lo distingue del Padre es queprocede de él y lo que lo distingue del Hijo es que procede del Padre no por generación, sino por espiración.

El Espíritu Santo –ha explicado– quedará siempre el Dios escondido, también si logramos conocer los efectos. Él es como el viento: no se sabe de dónde viene y adonde va, pero se ven los efectos cuando pasa. Es como la luz que ilumina todo lo que está delante, quedando esa escondida. Por esto, ha observado el padre Raniero, es la persona menos conocida y amada de los Tres, a pesar de que sea el Amor en persona. "Nos resulta más fácil pensar en el Padre y en el Hijo como "personas", pero es más difícil para el Espíritu", ha advertido.  Por esta razón, ha asegurado que "comprenderemos plenamente quién es el Espíritu Santo solamente en el paraíso".

Texto completo de la primera predicación de Adviento del padre Raniero Cantalamessa

Posted by Redaccion on 2 December, 2016

The first Advent homily for 2015 was preached by Fr Raniero Cantalamessa

(ZENIT – Ciudad del Vaticano).- Publicamos a continuación el texto completo de la primera predicación de adviento del padre Raniero Cantalamessa, ofmcap, predicador de la Casa Pontificia.

"CREO EN EL ESPÍRITU SANTO"

  1. La novedad del post-concilio

Con la celebración del 50º aniversario de la clausura del Concilio Vaticano II se concluyó la primera fase del "después del Concilio" y se abre otra. Si la primera fase ha estado caracterizada por los problemas relativos a la "recepción" del Concilio, esta nueva se caracterizará, creo, por el completar e integrar el Concilio; en otras palabras, el releer el Concilio a la luz de los frutos producidos, dando luz también a lo que falta, o que estaba presente solo en la fase seminal.

La mayor novedad del post Concilio, en la teología y en la vida de la Iglesia, tiene un nombre precioso: el Espíritu Santo. El Concilio no había ignorado su acción en la Iglesia, pero había hablado casi siempre en passant, mencionándolo a menudo, pero sin dar luz al rol central, ni tampoco en la constitución sobre la Liturgia. En una conversación, en el tiempo en el que estábamos juntos en la Comisión Teológica Internacional, recuerdo que el padre Yves Congar usó una imagen fuerte respecto a esto; habló de un Espíritu Santo, esparcido aquí y allí en los textos, como se hace con el azúcar sobre los dulces que, sin embargo, no entra a formar parte de la composición de la masa.

El deshielo sin embargo había comenzado. Podemos decir que la esperanza de san Juan XXIII del concilio como de "un nuevo Pentecostés para la Iglesia" ha encontrado su actuación solo después, con el concilio concluido, como ha sucedido a menudo, por otro lado, en la historia de los concilios.

En el año entrante se celebra el 50º aniversario del inicio, en la Iglesia católica, de la Renovación Carismática. Es uno de los muchos signos -el más evidente por la vastedad del fenómeno- del despertar del Espíritu y de los carismas en la Iglesia. El Concilio había allanado el camino a su acogida, hablando, en la Lumen gentium, de la dimensión carismática de la Iglesia, junto a esa institucional y jerárquica, e insistiendo en la importancia de los carismas[1]. En la homilía de la misa crismal del Jueves Santo de 2012, Benedicto XVI afirmó:

"Mirando a la historia de la época post-conciliar, se puede reconocer la dinámica de la verdadera renovación, que frecuentemente ha adquirido formas inesperadas en movimientos llenos de vida y que hacen casi tangible la inagotable vivacidad de la Iglesia, la presencia y la acción eficaz del Espíritu Santo".

Contemporáneamente, la renovada experiencia del Espíritu Santo ha estimulado la reflexión teológica[2]. Después del concilio se han multiplicado los tratados sobre el Espíritu Santo: entre los católicos, el del mismo Congar[3], de K. Rahner[4], de H.Mühlen[5] y de von Balthasar[6]; entre los luteranos el de J. Moltmann[7] y de M. Welker[8], y de muchos otros. Por parte del magisterio ha estado la encíclica de san Juan Pablo II "Dominum et vivificantem". Con ocasión del XVI centenario del concilio de Constantinopla del 381, el mismo Sumo Pontífice promovió un congreso internacional de Pneumatología en el Vaticano, cuyos actos fueron publicados por la Librería Editrice Vaticana, en dos grandes volúmenes titulados "Credo in Spiritum Sanctum" [9].

En los últimos años estamos asistiendo a un paso decidido hacia delante en esta dirección. Hacia el final de su carrera, Karl Barth hizo una afirmación provocadora que era, en parte, también una autocrítica. Dijo que en un futuro se desarrollaría una teología diferente, la "teología del tercer artículo". En el mismo sentido se expresó Karl Rahner. Por "tercer artículo" se entiende, naturalmente, el artículo del credo sobre el Espíritu Santo. La sugerencia no cayó en el vacío. De aquí se inició la actual corriente denominada, precisamente, "Teología del tercer artículo".

No creo que tal corriente quiera sustituir a la teología tradicional (sería un error si lo pretendiera), sino más bien estar a su lado y vivificarla. Esta se propone hacer del Espíritu Santo no solo el objeto del tratado que a él se refiere, la Pneumatología, sino por así decir la atmósfera en la que se desarrolla toda la vida de la Iglesia y cada búsqueda teológica, la "luz de los dogmas", como un antiguo Padre de la Iglesia definía al Espíritu Santo.

La exposición más completa de esta reciente corriente teológica es el volumen de ensayos que apareció en inglés el pasado octubre, con el título "Teología del tercer artículo. Para una dogmática pneumatológica"[10]. En él, partiendo de la doctrina trinitaria de la gran tradición, teólogos de diferentes Iglesias cristianas ofrecen su contribución, como premisa a una teología sistemática más abierta al Espíritu y que responde más a las exigencias actuales. Se me ha pedido también a mí, como católico, contribuir con un ensayo sobre "Cristología y pneumatología en los primeros siglos de la Chiesa".

  1. El credo leído desde abajo

Las razones que justifican esta nueva orientación teológica no son solamente de orden dogmático, sino también histórico. En otras palabras, se entiende mejor qué es, y qué se propone, la teología del tercer artículo si se tienen en cuenta cómo se ha formado el símbolo actual Niceno-Constantinopolitano. De esta historia emerge clara la utilidad de leer una vez tal símbolo "a la inversa", es decir, empezando por el final en vez de que desde el principio.

Trato de explicar qué pretendo decir. El símbolo Niceno-Constantinopolitano refleja la fe cristiana en su fase final, después de todas las declaraciones y las definiciones conciliares, terminadas en el siglo V. Refleja el orden alcanzado al final del proceso de formulación del dogma, pero no refleja el proceso mismo. No corresponde, en otras palabras, al proceso con el que de hecho la fe de la Iglesia se ha formado históricamente, y tampoco corresponde al proceso con el que se añade hoy a la fe, entendida con fe viva en un Dios vivo.

En el credo actual, se parte de Dios Padre y creador, de Él se pasa al Hijo y a su obra redentora, y finalmente al Espíritu Santo operante en la Iglesia. En la realidad, la fe siguió el camino inverso. Fue la experiencia pentecostal del Espíritu que llevó a la Iglesia a descubrir quién era verdaderamente Jesús y cuál había sido su enseñanza. Con Pablo y sobre todo con Juan, se llega a subir de Jesús al Padre. Es el Paráclito que, según la promesa de Jesús, conduce a los discípulos a la "plena vedad" sobre Él y el Padre (Jn 16, 13).

San Basilio de Cesárea resume en estos términos el desarrollo de la revelación y de la historia de la salvación:

"El camino del conocimiento de Dios procede del único Espíritu, a través el único Hijo, hasta el único Padre; inversamente la bondad natural, la santificación según la naturaleza, la dignidad real se difunden desde el Padre, por medio del Unigénito, hasta el Espíritu" [11].

En otras palabras, en el orden de la creación y del ser, todo parte del Padre, pasa por el Hijo y llega a nosotros en el Espíritu; en el orden de la redención y del conocimiento, todo comienza con el Espíritu Santo, pasa por el Hijo Jesucristo y vuelve al Padre. ¡Podemos decir que san Basilio es el verdadero iniciador de la teología del tercer artículo! En la tradición occidental todo esto está expresado sintéticamente en la estrofa final del himno del Veni creator. Dirigiéndose al Espíritu Santo, en esta la Iglesia reza diciendo:

Per te sciamus da Patrem,

noscamus atque Filium,

te utriusque Spiritum

credamus omni tempore.

Haz que por ti conozcamos al Padre

y sabemos también quien es el Hijo

y que en ti, Espíritu de ambos,

creamos ahora y eternamente.

Esto no significa mínimamente que el credo de la Iglesia no sea perfecto o que deba ser reformado. Es la manera de leerlo que de vez en cuando es útil cambiar, para rehacer el camino con el que se ha formado. Entre las dos formas de utilizar el credo – como producto cumplido, o en su mismo hacerse -, está la misma diferencia que hacer personalmente, de buena mañana, la escalada del Monte Sinaí partiendo del monasterio de Santa Caterina, o leer el relato de uno que ha hecho la escalada antes que nosotros.

 

  1. Un comentario sobre el "tercer artículo"

Intentaré por lo tanto, en las tres meditaciones de Adviento, proponer reflexiones sobre algunos aspectos de la acción del Espíritu Santo, partiendo justamente del tercer artículo del credo que se refiere a esto. Esto comprende tres grandes afirmaciones: partamos de la primera:

a."Creo en el Espíritu Santo que es Señor y da la vida".

El credo no dice que el Espíritu Santo es "el" Señor (un poco antes, en el credo se proclama: "creo en un solo Señor Jesucristo". Señor (en el texto original, to kyrion, neutro!) indica aquí la naturaleza, no la persona; dice qué cosa es, no quién es el Espíritu Santo. "Señor" quiere decir que el Espíritu Santo comparte la Señoría de Dios, que está de la parte del Creador, no de las criaturas; en otras palabras que es de naturaleza divina.

A esta certeza la Iglesia había llegado basándose no solamente en la Escritura, pero también en la propia experiencia de salvación. El Espíritu, escribía ya san Atanasio, no puede ser una creatura porque cuando somos tocados por él (en los sacramentos, en la Palabra, en la oración) sentimos la experiencia de entrar en contacto con Dios en persona, no con un intermediario suyo. Si nos diviniza, quiere decir que es el mismo Dios[12].

¿No se podía, en el símbolo de la fe, decir la misma cosa de una manera más explícita, definiendo al Espíritu Santo pura y simplemente "Dios y consustancial con el Padre", como se había hecho con el Hijo en el concilio de Nicea?  Seguramente y fue justamente esta la crítica hecha por algunos obispos, entre los cuales san Gregorio Nazianzeno, a la definición. Por motivos de oportunidad y de paz, se prefirió decir la misma cosa con expresiones equivalentes, atribuyendo al Espíritu, además que el título de Señor, también la isotimia, o sea la igualdad con el Padre y el Hijo en la adoración y en la glorificación de la Iglesia.

La expresión sucesiva, según la cual el Espíritu Santo "da la vita", es traída de diversos pasajes del Nuevo Testamento: "Es el Espíritu que da la vida" (Jn 6, 63); "La ley del Espíritu da la vida en Cristo Jesús" (Rm 8, 2); "El último Adan se volvió espíritu dador de vida" (1 Cor 15, 45); "La letra mata, el Espíritu vivifica" (2 Cor 3, 6).

Nos ponemos tres preguntas. Primero, ¿qué vida da el Espíritu Santo? Respuesta: da la vida divina, la vida de Cristo. Una vida sobre-natural, no una super-vida natural; crea al hombre nuevo, no al superhombre de Nietzsche "inflado de vida". Segundo, ¿dónde nos da tal vida? Respuesta: en el bautismo, que es presentado de hecho como un "renacer del Espíritu" (Jn 3, 5), en los sacramentos, en la palabra de Dios, en la oración, en la fe, en el sufrimiento aceptado en unión con Cristo. Tercero, ¿cómo nos da la vida, el Espíritu? Respuesta: haciendo morir las obras de la carne. "Si con la ayuda del Espíritu hacen morir las obras de la carne vivirán" dice san Pablo en Romanos 8,13.

b."… y procede del Padre (y del Hijo) y con el Padre y el Hijo es adorado y glorificado".

Pasemos ahora a la segunda afirmación del credo sobre el Espíritu Santo. Hasta ahora el símbolo de fe nos ha hablado de la naturaleza del Espíritu, no aún de la persona; nos ha dicho que es, no quien es el Espíritu, nos ha hablado de lo que acomuna al Espíritu Santo al Padre y al Hijo – el hecho de ser Dios y de dar la vida. Con la presente afirmación se pasa a lo que distingue al Espíritu Santo del Padre y del Hijo. Lo que lo distingue del Padre es que procede de él (otro es aquel que procede, otro aquel del que procede); lo que lo distingue del Hijo es que procede del Padre no por generación, pero por espiración, para expresarnos en términos simbólicos, no como el concepto (logos) que procede de la mente, pero como el soplo procede de la boca.

Es el elemento central del artículo del credo, aquello con lo que se entendía definir el lugar que el Paráclito ocupa en la Trinidad. Esta parte del símbolo es conocida sobre todo por el problema del Filioque, que fue por un milenio el objeto principal del desacuerdo entre Oriente y Occidente. No me detengo sobre este problema que fue incluso demasiado discutido, también porque yo mismo he hablado de él en esta sede, abordando el tema de la comunión de fe entre Oriente y Occidente, en la cuaresma del año pasado.

Me limito a poner en claro aquello que podemos recoger de esta parte del símbolo y que enriquece nuestra fe común, dejando de lado las disputas teológicas. Esto nos dice que el Espíritu Santo no es un pariente pobre de la Trinidad. No es un simple "modo de actuar" de Dios, una energía o un fluido que atraviesa el universo como pensaban los estoicos; es una "relación subsistente", por lo tanto una persona.

No tanto la "tercera persona singular", sino más bien "la primera persona plural". El "Nosotros" del Padre y del Hijo[13]. Cuando, para expresarnos de manera humana, el Padre y el Hijo hablan del Espíritu Santo, no dicen "él", sino "nosotros", porque él es la unidad del Padre y del Hijo. Aquí se ve la fecundidad extraordinaria de la intuición de san Agustín para quien el Padre es quien ama, el Hijo el amado y el Espíritu el amor que los une, el don intercambiado. Sobre esto se basa la creencia de la Iglesia occidental, según la cual el Espíritu Santo procede "del Padre y del Hijo".

El Espíritu Santo, a pesar de todo, quedará siempre el Dios escondido, también si logramos conocer los efectos. Él es como el viento: no se sabe de donde viene y adonde va, pero se ven los efectos cuando pasa. Es como la luz que ilumina todo lo que está delante, quedando esa escondida. Por esto es la persona menos conocida y amada de los Tres, a pesar de que sea el Amor en persona. Nos resulta más fácil pensar en el Padre y en el Hijo como "personas", pero es más difícil para el Espíritu.

No existen categorías humanas que puedan ayudarnos a entender este misterio. Para hablar de Dios Padre nos ayuda la filosofía que se ocupa de la causa primera (el "Dios de los filósofos"); para hablar del Hijo tenemos la analogía humana de la relación padre – hijo y tenemos también la historia, porque el Verbo se hizo carne. Para hablar del Espíritu no tenemos sino la revelación y la experiencia. La misma Escritura nos habla de él sirviéndose casi siempre de símbolos naturales: la luz, el fuego, el viento, el agua, el perfume, la paloma.

Comprenderemos plenamente quién es el Espíritu Santo solamente en el paraíso. Más aún, lo viviremos en una vida que no tendrá fin, en una profundidad que nos dará inmensa alegría. Será como un fuego dulcísimo que inundará nuestra alma y la colmará de gozo, como cuando el amor arrolla el corazón de una persona y esta se siente feliz.

c."… y ha hablado por medio de los profetas"

Estamos en la tercera y última gran afirmación sobre el Espíritu Santo. Después de haber profesado nuestra fe en la acción vivificadora y santificadora del Espíritu Santo en la primera parte del artículo (el Espíritu que es Señor y da la vida), ahora se indica también su acción carismática. De ella se nombra un carisma para todos, aquel que Pablo considera el primero por importancia, o sea la profecía. (cf 1 Cor 14).

También del carisma profético se menciona solamente una etapa: el Espíritu que "ha hablado por medio de los profetas", o sea en el Antiguo Testamento. La afirmación se basa sobre diversos textos de la Escritura, y en particular en 2 Pedro 21: "Movidos por el Espíritu Santo, hablaron algunos hombres de parte de Dios".

  1. Un artículo que es necesario completar

La Carta a los Hebreos dice que "después de haber hablado un tiempo por medio de los profetas, en los últimos tiempos Dios nos ha hablado en el Hijo" (cf Hb 1,1-2). El Espíritu no ha dejado por lo tanto de hablar por medio de los profetas; lo ha hecho con Jesús y lo hace también hoy en la Iglesia. Esta y otras lagunas del símbolo fueron colmadas poco a poco en la práctica de la Iglesia, sin necesidad, por esto, de cambiar el texto del credo (como sucedió lamentablemente en el mundo latino con el añadido del Filioque). Tenemos un ejemplo en la epiclesi de la liturgia ortodoxa llamada de San Jacobo, que dice así:

"Manda tu santísimo Espíritu, Señor y vivificador, que está sentado contigo, Dios y Padre, y con tu Hijo unigénito; que reina, consustancial y coeterno. Él ha hablado en la Ley, en los profetas del Nuevo Testamento; ha bajado en forma de paloma sobre Nuestro Señor Jesucristo en el río Jordán, reposando sobre él, y bajó sobre los santos apóstoles el día de la santa Pentecostés". [14]

Uno quedaría desilusionado por lo tanto si quisiera encontrar en el artículo sobre el Espíritu Santo todo o también solamente lo mejor de la revelación bíblica sobre él. Esto pone en evidencia la naturaleza y el límite de cada definición dogmática. Su finalidad no es decir todo sobre un dato de la fe, sino trazar un perímetro dentro del cual se debe colocar cada afirmación y que ninguna afirmación puede contradecir. A esto se añade en nuestro caso, el hecho que el artículo fue compuesto en un momento en el cual la reflexión sobre el Paráclito había apenas iniciado y, por añadidura, razones históricas contingentes (el deseo de paz del emperador) imponía un compromiso entre las partes.

Pero nosotros no tenemos solamente las pocas palabras del credo sobre el Paráclito. La teología, la liturgia y la piedad cristiana, sea en Occidente que en Oriente, han revestido de "carne y sangre" las escarzas afirmaciones del símbolo de la fe. En la secuencia de Pentecostés la íntima relación y personal del Espíritu Santo con cada alma – una dimensión completamente ausente en el símbolo – ha sido expresada con títulos como padre de los pobres, luz de los corazones, dulce huésped del alma, dulcísimo alivio.

La misma secuencia dirige al Espíritu Santo una serie de oraciones que sentimos particularmente bellas y necesarias. Concluimos proclamándolas juntas, buscando de individuar entre ellas aquella que sentimos más necesaria para nosotros:

Lava quod ests órdidum,
Riga quod est áridum,
sana quod est sáucium.

Flecte quod est rígidum,
fove quod est frígidum,
rege quod est dévium.

Lava lo que está sucio,
riega lo que está árido,
sana lo que sangra.

Dobla lo que está rígido,
calienta lo que está gélido,
endereza lo que está desviado.

________________________________________

Traducción de Zenit

[1] Lumen gentium 12.

[2]Cf. La riscoperta dello Spirito. Esperienza e teologia dello Spirito Santo, a cura di Claus Hartmann e Heribert Muhlen, Milano 1975 (ed. originale, Erfahrung und TheolgiedesHeiligenGeistes, München 1974).

[3] Y. Congar, Credo nello Spirito Santo,2,  Brescia 1982, pp. 157-224

[4] K. Rahner, Erfahrung des Geistes. Meditation auf Pfingsten, Herder, Friburgo  i. Br. 1977.

[5] H. Mühlen ,Der Heilige Geist als Person. Ich – Du – Wir, Münster in W., 1963

[6] U. von Balthasar, Spiritus Creator, Brescia 1972, p. 109

[7] J. Moltmann, Lo Spirito della vita, , Brescia 1994, pp. 102-108.

[8] M. Welker, Lo Spirito di Dio. Teologia dello Spirito Santo, Brescia 1995, p.62.

[9] Editi da Libreria Editrice Vaticana nel 1983.

[10]Third Article Theology: A PneumatologicalDogmatics, a cura di MykHabetsFortress Press, Settembre 2016.

[11] Basilio di Cesarea, De  SpirituSancto XVIII, 47 (PG 32 , 153).

[12] S. Atanasio, Cartas a Serapiòn, I, 24 (PG 26, 585).

[13]Cf H. Mühlen, Der Heilige Geist als Person. Ich – Du – Wir, Aschendorff, Münster in W. 1963. Il primo a definire lo Spirito Santo il «divino Noi» è stato S. Kierkegaard, Diario II A 731 (23 aprile 1838).

[14] In A. Hänggi – I. Pahl, PrexEucharistica, Fribourg, Suisse, 1968, p. 250.

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martes, 29 de noviembre de 2016

"Todos con Punchauca 2016. Un mensaje de Navidad"

CAMPAÑA NAVIDEÑA 2016 CEPAC UCSS

PARTICIPA DE LA CAMPAÑA NAVIDEÑA PUNCHAUCA 2016
INSCRIPCIONES:
AQUÍ 

Queridos amigos:

La proximidad de Navidad nos mueve a custodiar nuestro patrimonio cultural de tender lazos, construir puentes, hacer familia, para que el sueño del Enmanuel de hace 2016 años se haga realidad en el Belén actual de nuestro mundo.

Como acaba de compartirnos el Papa Francisco en su carta "Misericordia et misera":

Estamos llamados a hacer que crezca una cultura de la misericordia, basada en el redescubrimiento del encuentro con los demás: una cultura en la que ninguno mire al otro con indiferencia ni aparte la mirada cuando vea el sufrimiento de los hermanos.

Desde el CEPAC queremos aportar nuestro granito de arena con la práctica de una sencilla "obra de misericordia". A lo largo del año visitamos el Centro Poblado Punchauca con motivo de difundir el valor cultural e histórico de la emblemática Casa-capilla-hacienda de Punchauca, que -descuidada por los responsables de su cuidado- cuenta con una Comunidad que no pierde las esperanzas de su puesta en valor, como demuestra –entre otras cosas- con su participación activa en los talleres UCSS; tal experiencia nos acerca a la comunidad y por tercer año consecutivo solicitan se realice la III Campaña Navideña Cultural "Punchauca, un mensaje de Navidad" .

A tal fin, estaremos presentes el 15 de diciembre, gracias a la hospitalidad de la I.E. "Santiago Apóstol de Punchauca" y el apoyo de las madres del comedor comunal "San Martín de Punchauca". Nuestro objetivo es hacerles sentir que la Navidad tiene un rostro, el Enmanuel, Dios Misericordia que en Jesús viene a salvarnos. Como gesto concreto queremos renovar nuevamente nuestro compromiso de custodiar todos juntos el Patrimonio Cultural, haciéndoles llegar también algún presente a cada uno de los 500 niños empadronados.

Como quiere el Papa Francisco, confiamos en María, Sedes Sapientiae, para que los sus ojos misericordiosos estén siempre vueltos hacia nosotros y nos acompañe dando testimonio del amor.

Próximos a la celebración del Bicentenario de nuestra Independencia, agradecemos su apoyo por colaborar a que este emblemático monumento se convierta en lo que se merece. Nuestra oración y felicitación ante la inminente Navidad.

Tu participación es fundamental para el desarrollo de la CNC PUNCHAUCA 2016
¡CONTAMOS CONTIGO!

IMPORTANTE: La inscripción de los pobladores se realizará en el Comedor Popular "San Martín de Porres" del Centro Poblado de Punchauca, del 5 al 14 de diciembre, en horario de 9:00 a.m. a 1:00 p.m.
COORDINACIÓN: 993508322

Muy cordialmente
José Antonio Benito y la familia del CEPAC- UCSS

CAMPAÑA NAVIDEÑA CEPAC-UCSS 2015






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Kiko Argüello: “Mi libro, un testamento espiritual. Carmen, insustituible…”

Kiko Argüello: "Mi libro, un testamento espiritual. Carmen, insustituible…"

Posted by Salvatore Cernuzio on 28 November, 2016



(ZENIT -Roma).- "En mi pecho, Señor, has abierto una grieta. Es un
abismo oscuro, un universo que te añora. En ella me pierdo y sufro ".
"Concédeme quererte, Señor". "Arma del cristiano, la oración". Son
solo algunas de las 506 oraciones, reflexiones, poemas, pensamientos,
que Kiko Argüello ha anotado en un pequeño cuaderno durante unos 25
años y que ahora son publicadas en un libro.
"Anotaciones" es el título del volumen del iniciador del Camino
Neocatecumenal, el segundo después del best-seller del 2012 "El
kerygma. En las chabolas con los pobres". Con prólogo del cardenal
Ricardo Blázquez, presidente de la Conferencia Episcopal Española, el
libro se presentó el pasado viernes en Roma, y acompañando a Argüello
estaba el cardenal Gerhard Ludwig Müller, prefecto de la Congregación
para la Doctrina de la Fe. Antes de la reunión, Kiko concedió una
entrevista exclusiva a ZENIT.
***
¿Cómo definiría su libro? ¿Por qué la necesidad de publicar estas
reflexiones que resultan, en algunas partes, tan íntimas?
— Kiko Argüello: Han sido los sufrimientos que he tenido, momentos de
"regurgitación" espiritual, de desahogo, durante los cuales empecé a
hacer un diálogo conmigo mismo escribiendo en un cuaderno. He escrito,
año tras año, estas anotaciones. ¡Nunca pensé en publicarlas! Desde
1988 llevaba estos papeles en la bolsa y dado que se me estaban
rompiendo le pedí a un amigo que las pasara al ordenador. Él me dijo:
"Kiko, esto es muy fuerte, ¿por qué no lo publicas? Haría mucho bien a
los hermanos del Camino, porque aquí está tu alma". Lo pensé y, con
impulso también de la BAC (Biblioteca de Autores Cristianos), decidí
escribir entonces el libro que considero una especie de "testamento
espiritual", un regalo para mis comunidades fundadas en Madrid, en
Roma, en el mundo, a las que quiero mucho. Aquí está (muestra el
volumen), me avergüenzo de leerlo porque es demasiado íntimo… Pero a
alguien tal vez va a hacer bien. En ese caso, ¡bendito sea el Señor!

¿La muerte de Carmen en julio contribuyó de alguna manera?
— Kiko Argüello: Sin duda ha acelerado la publicación, porque me ha
hecho darme cuenta de que pronto yo también moriré. Pensé entonces que
alguien habría encontrado estas hojas. ¿Quién lo habría publicado?
¿Quién los hubiera presentado? Tal vez, pensé, es mejor que lo haga yo
mismo antes de morir.

A propósito de Carmen, hay muchos dentro y fuera del Camino que se
preguntan si habrá sustituta…
— Kiko Argüello: Lo hemos pensado y hemos valorado muchas hipótesis.
Sin embargo, creemos que no: hasta que el padre Mario y yo tengamos
salud seguimos adelante como dos apóstoles. Algunos hermanos nos
ayudan en la evangelización y en otras cosas prácticas de todos los
días. Pero no pensamos en sustituir a Carmen, también porque ella es
irreemplazable.

¿La echa de menos?
— Kiko Argüello: Sí y no poco.

¿Qué recuerdo tiene de la que ha sido su compañera de evangelización
durante tanto tiempo?
— Kiko Argüello: Carmen ha sido maravillosa. Un amor a Cristo
impresionante. Dios nos ha unido y preparado para esta obra grande en
medio de los pobres. Hemos llevado la iniciación cristiana a las
parroquias, al menos a aquellas que lo han querido, y la gente ha
descubierto qué quiere decir ser cristianos. Ser cristianos es la cosa
más grande que pueda haber en la vida. Es la participación a la vida
de Cristo, a la vida divina, al amor de Dios que ama de forma
sorprendente hasta morir crucificado como el última de la tierra.

En las huellas de los recuerdos, el Camino Neocatecumenal dentro de
algún año celebra su 50 aniversario. ¿Qué es lo primero que le viene a
la mente recorriendo este medio siglo?
— Kiko Argüello: Pienso sobre todo en el hecho que junto a Carmen
hemos viajado por todo el mundo: América, Asia, Europa, predicando el
Evangelio en las iglesias, en las plazas, en los estadios. ¡Cuántos
jóvenes hemos encontrado, miles! ¡Cuántas vocaciones al sacerdocio, a
la vida consagrada, a la misión, el Señor ha suscitado! Realmente Dios
no nos ha querido tener quietos un instante… Ha hecho todo Él con su
celo de salvar la humanidad, y nosotros hemos sido solo instrumentos.

¿Se siente satisfecho?
— Kiko Argüello: Sí estoy contento, ¡pero siempre sufriendo! Me
considero un pecador, un pobrecito, no sé por qué Dios me da estos
sentimientos..

Sinceramente, ¿cuál cree que ha sido la contribución que el Camino ha
dado a la Iglesia?
— Kiko Argüello: Los Papas siempre han reconocido la gran contribución
del Camino Neocatecumenal a la Iglesia. El papa Francisco nos quiere
mucho y nos ha definido como "un don". Creo que el Camino ha servido
también para salir de los límites del clericalismo que, como dice a
menudo el Santo Padre, es uno de los "cánceres" de la Iglesia. A 50
años del Concilio, son muchos todavía en la Iglesia los que no
soportan que un laico diga ciertas cosas, es una anomalía, o que el
Señor pueda dar un carisma a un laico, porque esto significa tener
"poder". Esto todavía hoy nos hace sufrir un poco, pero Cristo ha
sufrido mucho más que nosotros.

¿Se prevé alguna novedad para el futuro?
— Kiko Argüello: ¿El futuro? ¡El futuro está en las manos de Dios!
Proseguimos con la evangelización en las parroquias: son muchas las
nuevas en el mundo que han abierto las puertas a esta realidad de
iniciación cristiana. Y después las missio ad gentes, que son una
ayuda sobre todo por las familias a hacerlas permanecer unidas.

¿Prosigue la evangelización en Asia?
— Kiko Argüello: ¡Absolutamente! El Papa ha enviado ya a unas 400
familias en Asia: se está abriendo Mongolia, Laos, Vietnam y también,
poco a poco, China. Hablaba hace días con el arzobispo de Pekín que me
dijo: "Os necesitamos, porque tenemos urgente necesidad de un nuevo
catecumenado". Han abierto muchísimas iglesias pero hay chinos que no
saben nada de Cristo, del cristianismo, no se sabe cómo educarlos,
cómo acercarles a la Iglesia… Yo he dicho: "Estamos preparando 20 mil
sacerdotes para la Iglesia en China, pero todavía somos demasiado
pocos, ¿qué hacer?". Por otro lado, ¿qué son 20 mil sacerdotes para
más de 300 mil iglesias? Nada. China es enorme, pero ahora es un
momento de kayròs, necesita apóstoles. Y nosotros, en la medida de lo
posible, probamos a favorecer la evangelización. En los seminarios
Redemptoris Mater digo que se prepare un grupo para China, para llevar
a Jesucristo. En China, de hecho, ahora solo hay dinero… dinero,
dinero dinero… Y, como dice siempre el Papa, el dinero es el
anti-Dios.

Sin embargo en Europa, ha dicho en diversas ocasiones, se corre el
riesgo de la apostasía…
— Kiko Argüello: No, no, no se corre el riesgo de la apostasía, Europa
está ya en la apostasía. Y esto es un hecho serio, es la preparación
al anticristo. San Pablo dice en la segunda carta a los tesalonicenses
que "primero vendrá la apostasía y se revelará al hombre impío", pero
"el Señor Jesús destruirá con el aliento de su boca ". Nosotros
creemos que este aliento sea el anuncio del kerygma. Por eso estamos
preparando para los dos próximos meses una misión en todo el mundo de
miles de apóstoles que, de dos en dos, "sin bolso, ni dinero" anuncien
el amor de Dios por la calle.

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