martes, 21 de junio de 2016

LA GRAN FAMILIA ORÉ EN AYACUCHO: 15 HIJOS, 10 CONSAGRADOS

LA GRAN FAMILIA ORÉ EN AYACUCHO: 15 HIJOS, 10 CONSAGRADOS

Las clarisas de Guamanga. Ricardo Palma Tradiciones peruanas - Octava serie[1]

« ¡Feliz vientre de madre!» era a fines del siglo XVI exclamación general en el Perú, al hablarse de doña Luisa Díaz de Oré, esposa del acaudalado minero don Antonio Oré, español que en 1571 fue corregidor de Guamanga.

El siglo aquel tendía al monaquismo, y por consiguiente despertaba hasta envidia mujer que había tenido nueve hijos, cuatro varones (Antonio, Luis, Pedro, Dionisio) y cinco hembras (Ana, Leonor, María, Inés, Purificación), todos frailes y monjas.[2]

Si España era un gran convento, pues la gente de iglesia pasaba de un milloncejo, ¿qué mucho que los americanas nos desviviésemos por imitarla? Ello era lógico y natural. Quizá punto de orgullo y moda, más que de devoción, era el que los ricos empleasen sus caudales en fundaciones monásticas. Tener muchos frailes y muchas monjas en la familia, era tener ya asegurado lugarcito en la gloria eterna. Y luego eso de morir en olor de santidad llegó a ser epidemia, sobre todo en Lima. Si Roma canonizara, que no lo ha hecho por falta de monedas, a todos los peruanos sobre cuyas virtudes y milagros hay expediente en sus archivos, regimiento numeroso formaríamos en el cielo. La canonización de Santo Toribio, según Mendiburu, nos costó cuarenta mil duretes, y poco menos la de Santa Rosa. Quien lo tiene lo gasta, y ¡viva el lujo!

Tratándose de los muchachos, don Antonio Oré no tuvo inconveniente en dejarlos seguir su vocación, en la que no les fue del todo mal; pues el segundo, Luis Jerónimo, de la orden franciscana como sus tres hermanos, alcanzó a la dignidad de obispo de Concepción y Chiloé. Entre otros libros de que fue autor, conocemos el titulado Descripción del nuevo orbe y un catecismo en quechua y aymará. También entiendo que escribió y publicó una Vida de Santo Toribio.

Pero cuando las niñas declararon a señor padre su deseo de que las enviase a Lima para entrar en el monasterio de la Concepción, ya que en Guamanga no había conventos, don Antonio las hizo juiciosas reflexiones a fin de apartarlas del propósito; pero las muchachas no cejaron. Entonces les dijo que su oposición nacía de que mandándolas a la capital, acaso no volvería a verlas; pero que pues tenía gran fortuna, estaba resuelto a gastarla fabricando para ellas un convento en Guamanga y creando rentas para la subsistencia del monasterio.

Y se puso a la obra; y a la vez que se edificaban templo y claustros, obtuvo de Madrid y Roma las licencias precisas. Llegadas éstas, hizo venir del Cuzco a la monja Leonor de la Trinidad, investida con el carácter de presidenta, y el 16 de mayo de 1565 bendíjose la iglesia con mucha pompa y recibieron el hábito las niñas, entre las que a la muerte de la madre Leonor, que acaeció en 1592, fue turnándose por trienios el puesto de abadesa.

Durante los primeros quince días hubo en la ciudad fiebre de aspiración a monjío, pues tomaron el hábito veintiséis jóvenes más, descendientes de conquistadores, y el número de beatas y criadas que se encerraron en el claustro pasó de sesenta.

Tal fue el origen del monasterio de Santa Clara de Guamanga, y del que años más tarde salieron monjas para la fundación de clarisas en Trujillo.

Así don Antonio Oré como su esposa doña Luisa fueron sepultados bajo el altar mayor, y en sus funerales las cinco monjas cantaron desde el coro el miserere, oficiaron la misa tres de los hijos, y el que llegó a obispo pronunció la oración fúnebre.

Don Antonio inició a sus hijos en lenguas clásicas y órgano, y los cuatro frailes salieron "diestros en el canto llano y tañedores de tecla" y hábiles y suficientes en lenguas, predicadores de indios y españoles; las hermanas resultaron también "muy diestras en el canto llano y de órgano y tocaban tecla y en la lengua latina eran elegantes". Fue maestro en la virtud, en leer, escribir, cantar, tocar y la lengua latina. Escribe de él el P. Diego de Córdoba y Salinas "Crónica" (Libro V, p.836-7): "Cuéntase deste devotísimo varón, que cuando comenzó a edificar el Monasterio, iba a S. Francisco y asistía a las misas mayores, a vísperas y a las demás horas del Oficio Divino, notaba todas las ceremonias que hacían los religiosos en el coro y altar, y luego volvía a su casa y se las enseñaba a sus hijas, porque las supiesen hacer cuando fuesen religiosas"

En aquella casa nació el mariscal Don Andrés Avelino Cáceres. Narran las crónicas del monasterio que tras una vida llena de trabajos y virtud padeció una larga enfermedad que llevó con mucha paciencia, perdió el habla y a todo lo que le preguntaban contestaba: "Dominus tecum" (El Señor esté contigo. A su entierro –en 1571- acudió toda la ciudad, con sus cuatro hijos sacerdotes y las hijas en el coro.

Su esposa doña Luisa Díaz de Rojas, a la muerte de su esposo, vistió sayal franciscano y cilicio riguroso. Eu ocio era acudir a la iglesia, que atendía ante cualquier desaliño. Como su marido, ocho meses antes de morir, perdió el habla y sólo respondía "Ave María". A su muerte, como con su marido, el concurso fue general.

 



[2] Fueron 15 los hijos: 4 franciscanos, otro –Francisco- Arcediano de la Catedral; 

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lunes, 20 de junio de 2016

PERUANOS EJEMPLARES, SUMA Y SIGUE...¡CUÁL PROPONES!

Amigos: Estoy preparando la segunda edición de PERUANOS EJEMPLARES y me gustaría saber a quién propondrías tú. Hasta el 44, incluyendo a San José, son santos-beatos-siervos de Dios. Yo he incluido alguno más. Cuál sería el tuyo y por qué. Envíamelo al correo joseantoniobenito1@gmail.com

JAB


Cordialmente

  I. SANTOS DE Y EN PERÚ

1. San José, Patrono del Perú.

2. Rosa de Santa María. 1586-1617

3. Martín de Porres. 1579-1639

4. Francisco Solano. 1549-1610

5. Juan Macías. 1585-1645

6. Toribio Mogrovejo. 1538-1606

 

II. BEATOS

7. Ana de los Ángeles. 1602-1686

8. Luis Tezza.1841-1923

9. José de Calasanz. 1872-1936

10. Narcisa de Jesús. 1833-1869

11. Ascensión Goñi. 1868-1940

12. Mártires de Chimbote: Miguel Tomazek, + 1991

13. Zbigniew Strzalkowski: + 1991

14 P. Sandro Dordi: 1931-1991

 

 

III. SIERVOS DE DIOS

15. Alonso de Barzana, S.J. (1530-1598)

16. Fray Diego de Ortiz .1532-1571

17. Luis López de Solís.1535-1606

18. Gundisalvo (Fray Gonzalvo) Díaz de Amarante.1540- 1618

19. Diego Martínez, SI. 1542-1626

20. Juan Sebastián de la Parra. 1550-1622

21. Pedro Urraca.1583-1657

22. Juan de Alloza SI. 1597-1666

23. Venerable Gaspar Báez, SI, 1604

24. Francisco del Castillo.1615-1673

25. Nicolás de Dios Ayllón.1618

26. Francisco Camacho.1629-1698

27. Luisa de La Torre, Beatita de Humay. 1819-1869

28. Rafaela de la Pasión Veintemilla. 1836-1918

29 Monseñor Padre Alfonso María de la Cruz Sardinas, 1842-1902

30. Pío Sarobe Otaño. 1855-1910

31. Emilio Lissón Chávez, CM. 1872-1961

32. Teresa de la Cruz Candamo. 1875-1953

33. Mateo Crawley-Boevey 1875-1960

34. Octavio Ortiz Arrieta.1879-1958

35. Padre Eusebio Arróniz, 1885-1959

36. Matilde Castillo de Jesús 1894-1965

37. Melchora Saravia Tasayco, la Melchorita. 1895-1951

38. Martín Fulgencio Elorza Legaristi. 1899-1966

39. P. José Álvarez, OP (Apaktone) 1890-197)

40. Juan J. McKniff, OSA, 1905-1994

41.Padre Serapio Rivero Nicolás, OSA, 1917 –2002

42. Madre del Pilar de Jesús, OCD, 1917-1997

43 P. Daniel Badiali, 1962-1997

44. Andrés Aziani, 1953-2008

IV. VISITARON EL PERÚ

45.  SANTA Teresa de Calcuta en Perú: 1910-1998

46. SAN JUAN PABLO II en el Perú

47. SAN JOSÉ MARELLO (milagro de canonización en el Perú)

 

 

V. Y MUCHOS MÁS

48. Con El Señor de los Milagros: Sebastián de Antuñano: 1652-1716

49. Antonia de Maldonado (Lucía del Espíritu Santo). 1646-1709

50 María Josefa de la Providencia

51. Antonio Ruiz De Montoya. 1595-1652

52. Padre Guatemala, Apóstol de Ica.1775-1839

53. Joaquina de la Santísima Trinidad

54. Úrsula de Cristo (1604-1666)

55. Teresa del Sagrado Corazón.1857-1950

 

56. Tres religiosas mártires

Augusta Rivas. 1920-1990

57. Irene McCormamack. 1939-1991

58. Juana Sawyer. 1932-1983

59. Padre Manuel Pardo, S.J. (1877-1906)

60. Salesianos Heroicos: Ladislao Milharcis: 1936

61. Miguel Córdova: 1936

62. Julio Corazao. 1934-1996

60. Pool Cuadros. 1979-2003

63. Arturo Villegas Romero (1923-1950).

64. Julio Corazao. 1934-1996

65 Pascualito Fuster 1888-1950

66. José Dammert Bellido 1917-2008

67. P. Carlos Pozzo, S.J.

68. P. Antonio San Cristóbal

69. Pool Cuadros. 1979-2003

70.MÁRTIRES DOMINICOS PERUANOS EN LA GUERRA ESPAÑOLA DEL 36 Fray Vicente Álvarez Cienfuegos

71.       Fray José Luis Palacio

72.       Fray Jacinto García Riesco

73.       Fray Manuel Gutiérrez Ceballos

 

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domingo, 19 de junio de 2016

DE LAS BULAS DE ALEJANDRO A LA BULA DE FRANCISCO PASANDO POR LA BULA DE CRUZADA

DE LAS BULAS DE ALEJANDRO A LA BULA DE FRANCISCO PASANDO POR LA BULA DE CRUZADA

(En homenaje a los doctores y amigos Vicente Ugarte del Pino y Teodoro Hampe Martínez)

José Antonio Benito Rodríguez, UCSS

 

Queridos amigos:

Agradezco al Dr. Víctor Hugo Chanduví, maestro y amigo, organizador de las Jornadas, la invitación a participar. Dado que no puedo estar físicamente presente, les envío este mensaje de recuerdo para nuestros homenajeados y una reflexión al hilo de la ponencia propuesta.

 

1.      MEMORIA Y GRATITUD PARA DOS GRANDES MAESTROS Y AMIGOS

Conocí al Dr. Vicente Ugarte del Pino, justamente aquí en Trujillo, con motivo de las Jornadas de Historia del Derecho del Perú sobre Isabel la Católica. Como todos, quedé fascinado por su erudición, por su profesionalidad, por su espíritu generoso. Le invité a al ciclo "Forjadores de la Peruanidad" en mi Universidad Católica Sedes Sapientiae y fue un honor presentarle ante un nutrido auditorio de jóvenes estudiantes de Educación que escucharon con avidez el verbo fluido y apasionado del Maestro. Rindo mi testimonio de gratitud y le encomiendo ante el Altísimo.

El pasado domingo 7 de febrero del presente 2016, 9 p.m., recibí la triste noticia del fallecimiento de nuestro amigo Teodoro Hampe Martínez gran historiador. Lacónicamente me comunicaba el P. Armando Nieto que acaba de estar rezando un responso con su familia y que el lunes 8, a las 11.30 a.m. sería su entierro... Lo conocí en mi tierra, Salamanca, en 1991, en el II Congreso "Los Dominicos en el Nuevo Mundo". En la UCSS nos habló del Proyecto monárquico de San Martín y Punchauca. Compartí el programa de TV sobre Santa Rosa en PAX y varios eventos en Arequipa y Lima. El sábado 25 de junio –invitado por Monseñor Salvador Piñeiro, arzobispo de Ayacucho- estaré en aquel lugar que a tantos de nosotros nos marcó por el zarpazo del dolor –recuerdo que al igual que el Dr. Teodoro Hampe salvamos la vida de milagro y salimos a gatas por una de las ventanas del volcado ómnibus. Alguno de ustedes lo recordará muy bien al perder pues sucedió la víspera de nuestras Jornadas de Historia del Derecho.

Me complace compartir su último correo electrónico en el que me felicita el año y comparte un excelente artículo.

"Hola, José Antonio: Agradezco tus mensajes, que están siempre cargados de buena vibración y estímulo. Te cuento que mi dedicación personal al bicentenario de Cuero y Caicedo, con una ceremonia especial en el Hospital de San Andrés y varias notas de prensa, ha llamado la atención del Prof. Carlos Freile, Director de la Academia Ecuatoriana de Historia Eclesiástica. Tal vez tú quieras compartir estas noticias con el P. Armando Nieto. ¡Seguiremos desde luego en contacto!  Una serena Navidad y un venturoso año 2016

Amigos, me gustaría –no un minuto de silencio- sino una oración por el eterno descanso de su alma. Saludos cordiales para todos de su colega y amigo

 Dado que el Dr. Víctor Hugo Chanduví me asignó el tema de las Bulas de Alejandro VI, les comparto esta nota sobre las bulas alejandrinas, una mención de mi tesis doctoral acerca de la Bula de Cruzada y ya que estamos en el Año de la Misericordia, un recuerdo de la Bula del Papa Francisco y el gran abogado Santo Toribio de Mogrovejo.

 

2.      LAS BULAS ALEJANDRINAS Y LA EVANGELIZACIÓN

Los Reyes Católicos, nada más tener conocimiento del descubrimiento de América y de la entrevista de Colón con el rey de Portugal, recurrieron a Roma y obtuvieron de Alejandro VI cinco bulas en 1493 (entre el mes de marzo –regreso del primer viaje- y septiembre –partida del segundo viaje)-. Los términos usados en este documento respecto al acto jurídico que Alejandro VI había querido establecer a través de la bula Inter Caetera (concesión, concedidas), parece no dejar lugar a dudas sobre la interpretación que los destinatarios de las letras apostólicas dieron a las mismas. Los reyes católicos parecen reconocer al Pontífice la capacidad de "conceder" las tierras recientemente descubiertas, y aceptan con total responsabilidad el mandato anejo de evangelizar a sus pobladores[1].Con la bula Inter Caetera de 3 de mayo de 1493 de Alejandro VI se concede a los Reyes las tierras descubiertas y por descubrir hacia occidente, con tal de que no pertenezcan a ningún otro príncipe cristiano. Al día siguiente, 4 de mayo, se concede la Inter. Caetera de partición, porque traza una raya o meridiano a cien leguas al Oeste de las Azores y Cabo Verde. La bula menor Eximiae devotionis sinceritas de 3 de mayo,  es la bula de privilegios y concede a los Reyes españoles los mismos que tenían los de Portugal y que se habían mencionados en la primera Inte .Caetera pero que se habían omitido en la segunda. Por la Piis Fidelium de 26 de junio se concede a Fray Boyl y a los religiosos que le acompañaban facultades canónicas de carácter extraordinario.

En consonancia con la misión iniciada en Canarias, la bula dispensaba a los franciscanos de las normas de ayuno y abstinencia precisas para el estilo de vida y dieta de las nuevas tierras. En estas bulas se establece una separación desde 100 leguas al oeste de las Azores entre la nunciatura de Guinea y la reciente para las islas recién descubiertas. En las instrucciones entregadas el 29 de mayo se insistía en la instrucción en la fe cristiana y el buen trato por ser súbditos libres de los monarcas, y en la creación de establecimientos permanentes para la práctica del comercio. El 7 de junio de 1494, por el Tratado de Tordesillas, la demarcación territorial queda convertida en una línea recta o meridiano de 370 leguas de las Islas de Cabo Verde. Aunque la Santa Sede queda de algún modo marginada delegando en los Reyes la empresa, el Papa impone la condición de evangelizar. a la Corona Española:

Colón –consciente del espíritu misionero de los monarcas- escribirá en su Diario: "Crean Vuestras Altezas (los Reyes) que en el mundo todo no puede aver mejor gente ni más mansa; deben tomar... grande ale­gría porque luego los harán cristianos y los avrán enseñado buenas costumbres de sus reinos, que más mejor gente ni tierra puede ser..." (Diario 24-XII-1492) "...fallé muchas islas pobladas con gentes sin número... A la primera que yo fallé puse nombre Sant Salvador a conmemoración de su Alta Magestat, el cual maravillosamente todo esto a dado... Así que monstruos no he hallado noticia, salvo de una isla que es Carib... poblada de una iente que tienen en todas las islas por muy feroces, los cuales comen carne humana." (Carta a Luis de Santángel) 15-II-1493. El mismo Colón en su diario, día 11.11, anota: "Y creo que ligeramente se harían cristianos, que me pareció que ninguna secta tenían". Y al día siguiente: "Tengo por dicho...que sabiendo la lengua dispuesta suya algunas personas devotas religiosas, que luego todos se tornarían cristianos".

Establecida la Corte en la ciudad condal, los reyes don Fernando y doña Isabel, con el príncipe heredero don Juan y todo su séquito, el 3 de abril de 1493 reciben a Colón en Barcelona, bautizando los 6 primeros indios.

Como anota Olaechea, Colón "no dejaría de percatarse de que allí se le ofrecía una oportunidad para plasmar un anhelo de los Reyes Católicos, en especial de la reina Isabel, que se cifraba en la difusión de la fe cristiana en las tierras ultramarinas, que para ello constituía uno de los objetivos fundamentales de la empresa y cuyos primeros frutos tenían ahora la ocasión e comprobar [...]Isabel la Católica acumulaba en este histórico acto y en todo el proceso americano de su vida suficientes méritos para ser considera como una verdadera madre de América" [2]

Los objetivos de los Reyes Católicos quedan claramente formulados en la "Instrucción" para Colón, el día 29 de mayo de 1493: "deseando que nuestra Santa Fe Católica sea aumentada y crecida, mandan y encargan al dicho almirante, visorrey y gobernador, que por todas las vías y maneras que pudiere, procure y trabaje a traer a los moradores de las dichas islas y Tierra Firme a que se conviertan a nuestra Santa Fe Católica"[3] Se insta a Colón a que todos los que vayan con él "traten muy bien y amorosamente a los dichos indios, sin que les hagan enojo alguno y procurando que tengan los unos con los otros mucha conversación y familiaridad". Desde el inicio, la Corona mantuvo la postura de que la empresa de Indias tendría su meta en el campo religioso. Descubrir y colonizar era ganar almas y salvarlas, era dar gloria a Dios y brillo a la Iglesia. "Damos muchas gracias a Nuestro Señor por todo ello, porque e esperamos que con su ayuda este negocio vuestro será causa que nuestra santa fe católica será mucho más acrecentada", escribieron los Reyes a Colón el 16 de agosto de 1494. Y éste era el estribillo de sus pensamientos y deseos: que la presencia misma de los españoles invite a los indios a abrazar el cristianismo, "porque la conversión de ellos podría atraer a los que habita en dicha tierra al conocimiento de Dios Nuestro Señor, e a reducirlos a nuestra fe católica". En la "Instrucción…para la población de las islas y tierra firme descubiertas y por descubrir en las Indias" (23 de abril de 1497) se da al Almirante esta norma: "Que se conviertan a nuestra Santa Fe Católica y que a ellos y a los que han de estar en las dichas Indias sean administrados los sacramentos por los religiosos e clérigos que allá están e fueren".

3.      LA RECONQUISTA O CRUZADA OCCIDENTAL  Y LA CONCESIÓN DE LA BULA

Al leer el artículo deL Dr. Angel David Martín Rubio 711-1492: ocho siglos que hicieron a España me suscitó un rápido comentario en su blog fruto de mi vocación americanista y mi presencia en Perú desde hace 20 años: "Don Claudio Sánchez Albornoz identifica tres acciones clave en los cristianos: reconquista (militar), repoblación (social), evangelización (espiritual). Un dato concreto confirma cuanto afirma el historiador CSA y A. Martín Rubio: La concesión de la Bula de Cruzada a los Reyes de España por considerar la empresa de la Reconquista como ´´cruzada´´. Tal concesión se amplió a América -hasta el Concilio Vaticano II- como estudié en mi tesis doctoral ´´La bula de Cruzada en Indias[4] ´´ y que publicó la FUE".

Con mucho gusto accedo a ampliar lo que gentilmente me pidió. Parto de un fragmento del citado artículo: "La Reconquista, empleando los conceptos propuestos por Sánchez Albornoz es la "Clave" del enigma histórico de España. «Ese sacrificio fue fecundo. Por dos sendas paralelas. Porque en esa batalla se forjó el "homo hispanus" que hizo la maravilla de la empresa americana, que nos dio preponderancia en Europa durante más de un siglo y que provocó la eclosión cultural española del Siglo de Oro» (De la Andalucía islámica a la de hoy, Rialp, Madrid, 2007, p.29).

La Bula de Cruzada es un documento pontificio que contiene favores espirituales destinados a quienes -previas disposiciones espirituales- se comprometían a participar en la lucha contra los infieles, tanto de forma directa (en la guerra) como indirecta (a través de una limosna.). Su predicación, con su concesión de indulgencias y otras gracias, constituía -como atinadamente apunta M. Andrés: "Un acontecimiento extraordinario, difícil de concebir para nuestra mentalidad. Comportaba un auténtico revulsivo espiritual y una extensa organización de comisarios, predicadores, recolectores, bulderos, vendedores, gracias espirituales, procesiones, rogativas, posibilidades mayores de purificar la conciencia. A la expresión de profunda fe se juntaba el tintineo de dinero y la facilidad de abusos y exageraciones"[5]

En un primer momento, se trataba específicamente de una concesión a los protagonistas directos en la guerra santa de la Península Ibérica (Reconquista) que fue transformada en cruzada por la bula "Eos qui in Ispaniam" del Papa Alejandro II en 1064. En ella, se aprueba la lucha contra los sarracenos y se concede indulgencia plenaria a todos los que la emprenden. A medida que pasa el tiempo, los papas añaden privilegios gozando de gran popularidad entre los fieles; tanto que, si la predicación de la Bula decaía, la "santa" belicosidad del pueblo se entibiaba. Cooperará a las grandes victorias cristianas. Los papas vuelcan su prestigio e influencia en favor de la cruzada española. Desde 1212 (Navas de Tolosa), Inocencio III invitará a los españoles a prestar ayuda económica y militar a los cruzados orientales. Navarra y Aragón secundan la iniciativa con sus reyes Teobaldo I y Teobaldo II, así como los hijos de Jaime I; Castilla, en un primer momento, se mantiene al margen.

Tras un siglo de inactividad (1350, llegada de Pedro I El Cruel al poder, a 1474 con los Reyes Católicos) la cruzada se renueva con la concesión de Sixto IV, el 13.XI.1479 en favor de la Guerra de Granada[6]. Era la primera de las bulas a favor de la Reconquista granadina; en ella se otorgaba una indulgencia plenaria a cuantos cooperasen en la misma. Parece ser que fue planteada como una ampliación de la Bula de Canarias[7]. Así lo manifiesta Ascensión de la Torre –exdirectora del Archivo General de Simancas- recordando la súplica dirigida por los Reyes Católicos al Papa para que confirme las indulgencias para la conquista de Canarias y las amplíe a la del reino de Granada[8].          

Los monarcas buscaban un nuevo tipo de cruzada con mayores alicientes semejantes a los de la lucha antiturca. El 3 de junio de 1482 llegaban a un acuerdo con la Santa Sede para unir sus fuerzas contra los infieles. El Papa atacaría al turco, los REYES CATÓLICOS a los moros. El Papa impone 1/10 de un año al estado eclesiástico y se reserva 1/3 de su producto para la guerra antiturca, dejando el resto para la campaña de Granada[9]. La bula será mucho más rica en gracias y favores que las anteriores, tanto para los cruzados como para los contribuyentes con su limosna. Además de motivar el Papa a todos los fieles -españoles y extranjeros- a que colaboren con sus Reyes, otorga cuantiosos favores espirituales. Con el fin de aumentarlos se aplica a la Cruzada los legados donados para redención de cautivos; promulga la paz, prohíbe perturbar la guerra contra los moros e invertir los fondos en fines extraños a la misma. Comisarios nombrados fueron Francisco Ortiz, Pedro Ximénez de Préxamo y Fray Hernando de Talavera, prior de Prado, otorgándoles facultades para componer, dispensar... Bajo la dirección de los comisarios generales actuaron predicadores, jueces y comisarios diocesanos. Millares de cruzados de Francia, Alemania, Inglaterra, Irlanda, Polonia y Suiza vinieron a la Península a pelear. Tanto que J.Goñi, máximo especialista en el tema, llega a decir:

             "La Iglesia española movilizó todos sus recursos de propaganda. En todos los púlpitos de Castilla, Aragón, Sicilia y Cerdeña resonó el llamamiento pontificio que apelaba al sentimiento religioso de los fieles y excitaba el ideal de la guerra santa contra el infiel"[10]

En 1488 sigue avanzando la Reconquista, tanto que el Papa le escribe felicitando y animándole a rematar la empresa. El 9.X.1489 se renueva la Cruzada. Por Breve de 11.II.1490 Inocencio VIII ordenó que no se interrumpiese ni la Cruzada ni la Décima, aunque se acabase la Reconquista o cesase momentáneamente la guerra. El 1.X.1491 renovó por última vez la Cruzada. El 2.II.1492 se rindió la ciudad. Como destaca J.H. Elliot "la caída de Granada puso punto final a la Reconquista del territorio español, abrió también una nueva fase en la larga cruzada castellana contra los moros" pero el casi simultáneo "descubrimiento de América señalaba también el comienzo de una nueva fase, la gran época de la colonización de ultramar", culminación natural de un periodo dinámico expansionista secular. "Tanto la Reconquista como el descubrimiento, que parecían milagrosos a los ojos de los españoles contemporáneos, eran en realidad un resultado lógico de las aspiraciones y tradiciones de una época anterior que quedaban ahora firmemente selladas por el éxito"[11]

4.      LA BULA DE CRUZADA EN INDIAS[12].

 

La "tierra encantada" del Nuevo Mundo ofreció a sus constructores múltiples posibilidades que hoy se nos antojan como pintorescas pero que en el pasado lograban paralizar la vida cotidiana por la fuerza institucional que representaba. Tal era el caso de la Bula de Cruzada que la que –como con cierta ironía llegó a escribir un autor- no se libraban ni los difuntos, ya que, como vimos al inicio del artículo, con el transcurrir del tiempo, por su doble finalidad espiritual y hacendística, se convertirá en una mera renta estatal, aunque conservara su secular motivación religiosa o su envoltorio espiritual. Para comprender en profundidad la Bula, hay que arrancar desde su origen, desde las primeras concesiones pontificias para España, su papel en la Reconquista, y seguir de cerca su evolución histórica, desde la depuración conciliar de Trento, hasta llegar con su evolución posterior hasta el S.XIX, enriquecida ya con siete tesoros: 1. Indulgencias. 2. Oficios litúrgicos y sepultura eclesiástica. 3. Confesión y conmutación de votos. 4. Dispensas de irregularidad e impedimentos matrimoniales. 5. Composición de bienes mal adquiridos. 6. Abstinencia y ayuno, 7. Oratorios privados.

El Consejo de Cruzada, como institución suprema en España, y el Tribunal de Cruzada, como subdelegación del Consejo en Indias, constituyeron la columna vertebral de toda la organización relativa a la Bula de Cruzada en América. La titánica campaña de tres siglos de predicación tras predicación se debió a los latidos permanentes de sendos organismos. A través de un inmenso océano de leyes, sermones, instrucciones o cartas, nos acercamos a un mundo dinámico de lo más variopinto; encontramos en él, desde tesoreros embargados a piadosos predicadores que hacen apología la Bula, o bien desde ingenuos y fervientes fieles que toman la bula, a socarrones cronistas que se admiran de las "industrias" de tesoreros para llenar el Arca de la Hacienda. Si tenemos en cuenta dos de sus notas, la exclusividad, por la que su aplicación suspendía automáticamente todo tipo de jubileos y gracias pontificias, junto a la universalidad, ya que abarcaba a todos los súbditos de la monarquía mayores de doce años y residentes en cualquier parte del territorio peninsular o ultramarino (además de los difuntos), podemos concluir con la agudeza, no exenta de su peculiar ironía, del historiador jesuita P. Mariana, al analizar la imbricación de la Bula con la campaña granadina:

"Sixto [IV...] concedió así mismo la cruzada a todos los que, a su costa, fuesen a la guerra [o], por lo menos ayudasen con ciertos maravedís para los gastos, lo cual se tornó a conceder el tercer año adelante, y desde principio, ya todos los años, se recoge por este medio gran dinero para los gastos reales, camino que inventaron en aquella sazón personas de ingenio"[13].

No se sabe con certeza la fecha exacta de la fundación del tribunal[14] Hasta su creación, el Consejo de Cruzada nombraba desde España comisarios subdelegados, contadores y tesoreros que se ocupaban de desempeñar las funciones relativas a la bula en Indias. Desde 1530 a 1573 los subdelegados fueron casi siempre los prelados diocesanos. En 1573, a raíz de la primera concesión pontificia de la Bula a Indias, se firmó el primer asiento con los tesoreros generales Diego Díaz Becerril, Juan Alonso Medina y Francisco Martínez López5. La segunda concesión se desglosó en los dos virreinatos de Nueva España y Perú, concertando el asiento con Luis Núñez y Miguel Sánchez Parra, respectivamente. Fue en México donde se nombró el primer comisario en la persona de Sancho Sánchez de Miñón.

El considerable volumen de actividades desplegadas en la publicación y predicación, así como los buenos frutos recogidos en la administración de la Bula, aconsejó el nombramiento de otro comisario y contador para Perú en 1600. Ello dio a pie al Consejo de Cruzada al establecimiento de Tribunales delegados en México y Lima en un primer momento, y posteriormente en todos los lugares que contaban con Real Audiencia. La ley primera del apartado dedicado a Cruzada de la Recopilación de Leyes de Indias así lo recoge:

"Por cuanto para la buena administración de la Bula, que se predica y publica en las provincias de nuestras Indias ha parecido convenir, que en los lugares principales haya un Tribunal formado, para que en él nuestros súbditos y vasallos tengan mejor, más cómodo y cercano recurso donde acudir en apelación con las causas que hubiere y se sentenciaren por los Jueces Subdelegados particulares de aquel distrito y jurisdicción".

Las primeras noticias sobre el tribunal peruano nos las ofrece M. Mendiburu, quien dice - sin precisar la fecha, pero antes de 1581- que el tribunal de Perú fue fundado por el virrey D. Francisco de Toledo, pero que "se organizó de nuevo en dicho año (1604) [...] siendo comisario delegado el arcediano doctor Juan Velázquez".

Impresiona constatar el vigor de esta institución que atraviesa siglos de historia adaptándose a las situaciones más adversas, como su pervivencia a pesar de la Independencia. En el s. XX. sin embargo, observamos su paulatino agotamiento forzado, sin duda, por su anacronismo. Los Papas la siguen manteniendo como por inercia, pero su languidecer es progresivo hasta llegar a desaparecer como por desuso. No obstante, Benedicto XV, el 12.8.1915.en su breve "Ut praesens periculum", siguiendo los deseos de Pío X –incumplidos por su muerte- prorrogó la Bula por doce años más. La Cruzada se había ido enriqueciendo de tal forma que ya en el siglo XX comprendía siete indultos: Indulgencias, divinos oficios y sepultura eclesiástica, confesión y conmutación de votos, dispensas de irregularidad e impedimentos matrimoniales de afinidad y crimen, revalidaciones y composición, abstinencia y ayuno, oratorios privados.

Los pontífices posteriores siguieron revalidándola hasta casi nuestros días, en que, con Pablo VI y la celebración del Concilio Vaticano II, desaparece. Por tanto, hasta 1965  se mantuvo esta sólida tradición, según la cual la limosna permitía la obtención de privilegios espirituales , la mayoría de ellos vinculados a la indulgencia plenaria y, por tanto, a va vida ultraterrena.

 

5.      SANTO TORIBIO, Y LA BULA DE LA MISERICORDIA DEL PAPA FRANCISCO

 

Para constatar la importancia que se le daba a la Bula, basta citar el testimonio de Santo Toribio Mogrovejo. Se encontraba en la visita preliminar de 1581 como preparación al Tercer Concilio Limense, en los Llanos de La Nasca. Se encontraba el arzobispo en su primer año de ejercicio y ocupado en la visita desde hacía varios meses con la intención de dirigirse después a Huánuco.

 

"Andando ocupado en esta visita, tuve noticia de la llegada de las bulas de la sancta cruzada a esta ciudad, e inmediatamente me partí luego para me hallar a la publicación y expedición de ellas, como cosa que tanto toca al servicio de vuestra Majestad, y lo haré en todo lo demás que se ofreciere a él tocante[...] Por lo cual, fue acrecentada la hacienda de vuestra Magestad en mucha más cuantía que en las predicaciones pasadas"[15]

 

            La figura del segundo auténtico Santo Padre de América, va cobrando el puesto histórico que le corresponde. Tenemos la mejor prueba con motivo del IV Centenario de su muerte, celebrado el pasado 27 de abril del 2006. Entre los diversos aspectos de la rica personalidad de Mogrovejo descuella su gran preocupación por los nativos, los indios, los pobres más pobres de todos los pobres de su tiempo  A ellos se entregará con denodada pasión, convirtiéndose en su auténtico padre y defensor, llegando a las periferias territoriales y humanas de su arquidiócesis y con "olor a oveja".

            En la "Relación y memorial" enviada al Papa Sixto V, desde Lima, en 1598, declara claramente que ha visitado, por su "propia persona, muchas y diversas veces, el distrito, conociendo y apacentando mis ovejas, corrigiendo y remediando". Él se valió justamente de este aspecto de su visita: su veraz diagnóstico la corrección y el remedio. El santo prelado conoce muy bien la realidad; de hecho tiene para el efecto "nombrados otros jueces en esta ciudad, para mejor expediente de los negocios que hubiere" .Constata que "hay en esta ciudad santo oficio de la Inquisición, donde asisten dos inquisidores, Virrey y Audiencia Real y Alcaldes de Corte y Ordinarios de la ciudad, y Cabildo todo para ejecución de la justicia". Interesa mucho saber cuáles son los mecanismos para ejecutar la justicia:

Hay muchas doctrinas que tienen los frailes, que son ciento veintidós, poco más o menos. Hay de clérigos ciento dieciocho, poco más o menos, y con sus hospitales. El salario para la doctrina de los clérigos y frailes, se saca de los tributos que dan los indios a sus encomenderos, y asimismo a fábrica que se dan a las iglesias. Para los hospitales contribuyen los indios tributarios con un tomín que es real y medio. En las condenaciones que he hecho en las visitas, no se ha aplicado ninguna cosa para mí ni llevado nada, y a los indios que se han confirmado no he consentido que me ofrezcan candelas ni plata, ni traigan vendas, sino de mi hacienda se han puesto las candelas y vendas, que todo ello me valiera mucha cantidad, en razón de tanto número de indios, como se ha hecho bien de ver y de dar a entender, deseando todos los naturales tengan mucho contentamiento y no entiendan se les lleva algo por la administración de los santos sacramentos[16].

      Termina indicando que de su "hacienda se ha distribuido de limosnas después que entré en este arzobispado, hasta ahora ciento cuarenta y tres mil trescientos cuarenta y cuatro pesos y cuatro reales desde el año 84 hasta el 97, fuera de otras que se han repartido", Y ultima sus motivos, las razones de la misión: "a Dios sean dadas las gracias" por quien sólo esto se hace, en edificación de los prójimos, procurando darles buen ejemplo y animándolos a lo mismo". En definitiva, quiere implantar la auténtica "ciudad de Dios", rechazando la vida mundana de los corregidores, que no buscan "más que las satisfacciones del cuerpo o del espíritu o las dos a la vez (…) "... han puesto sus pensamientos en cosas sin valor y se ha oscurecido su insensato corazón. En la ciudad de Dios, en cambio, toda la sabiduría del hombre se encuentra en la piedad que da culto al verdadero Dios".

            Como el propio Papa Francisco escribe en la bula convocatoria del Año de la Misericordia, debemos encomendarnos en oración a los grandes "santos y beatos que hicieron de la misericordia su misión de vida" (Misericordiae Vultus 2).

            Entre ellos, sin duda, hay que colocar a nuestro Santo Toribio, jurista, hijo y .nieto de juristas. Así da testimonio en el proceso de beatificación de 1631, Diego Morales, su secretario, que "se aficionó de él, de manera que siendo muchacho deseó entrar a servir esta iglesia de monaguillo para tener ocasión de verle cada día y besarle la mano y tener entrada...y a todos los pobres indios que encontraba los abrazaba y acariciaba". O el campesino Gaspar Lorenzo de Rojas, natural de La Paz, quien recordará vívidamente que "el dicho siervo de Dios llevaba algunos regalos y confites para acariciar y atraer así con más facilidad a los indios pequeñuelos para con eso enseñarles la doctrina cristiana y ley evangélica…Y así mismo se holgaba de conversar con personas pobres, humildes y enfermos, viles y miserables, procurando la salvación de sus almas y muy especialmente con los indios; y, finalmente juzgaba de sí era el menor de todos y que todos eran superiores a él". No nos extraña, por tanto, lo que afirma de él su inseparable Sancho Dávila: "Le quieren y le aman como si fuera padre de cada uno"; tanto que, al dejar el poblado y continuar su peregrinación, "lloraban su partida como si se les ausentara su verdadero padre"

 

 



[1]Cf. Ricardo GARCIA-VILLOSLADA, Sentido de la conquista y evangelización de América según las bulas de Alejandro VI, Roma 1978.

[2] Juan B. Olaechea Labayen "De cómo, dónde y cuándo fueron bautizados los primeros indios" Missionalia Hispánica-Hispania Sacra Madrid nº 50, 1998, pp.611-636.

[3] Barcelona, 29 de mayo de 1493. AGI, Indiferente, 418, lib.1, f.192 v. En Rumeu de Armas, A. La política indigenista de Isabel La Católica Instituto "Isabel La Católica Isabel La Católica de Historia Eclesiástica, Valladolid 1969 pp.301-2.

 [4] En adelante BSC=Bula de Santa Cruzada. BCI=Bula de Cruzada de Indias. SC=Santa Cruzada. AGS=Archivo General de Simancas. Leg.=Legajo

 [5] M.ANDRES El dinero de los Reyes Católicos para el descubrimiento de América financiado por la diócesis de Badajoz Archivo Iberoamericano, Madrid 1987 pp.19-20

[6] Bula "Orthodoxae fidei" 10.VIII.1482  J.GOÑI Historia de la Bula de Cruzada en España. Seminario Mayor, Vitoria 1958.Apéndice 10

[7] E. AZNAR "Los inicios de la Bula de Cruzada en Canarias" Revista Española de Derecho Canónico 1987 pp.205-219

[8] A. de la PLAZA BORES: Guía del Investigador del Archivo General de Simancas. C.XXV "Consejo de Cruzada". Ministerio de Cultura, Madrid, 1986. Cap.XXI.

[9] Bula "Etsi dispositione" del 10.VIII.1482 A.G.S. Patronato Real 1699. Por ella, se autoriza a Fimeno de Perugio, Alfonso de Valdivieso, canónigo de Burgos y Hernando de Talavera, colectores de la décima, para que puedan reducir la de los frutos de los beneficios eclesiásticos, concedida en los reinos de España, a favor de la guerra de Granada a un competente y honesto subsidio.

 [10] J.GOÑI Historia de la Bula de Cruzada en España. Seminario Mayor, Vitoria 1958 p.377

[11] La España Imperial pp.41-42, Vicens-Vives, Barcelona, 1973.

[12] 1996d "Historia de la Bula de la Cruzada en Indias" Revista de Estudios Histórico-Jurídicos, Ediciones Universitarias de Valparaíso (Chile), XVIII, pp.71-102

2002 La Bula de Cruzada en Indias Fundación Universitaria Española, Madrid, 442 pp. Colección Tesis Cum Laude. Serie H (Historia) –2

 

[13] MARIANA, Padre Juan de: "Historia general de España". Lib.XXV, c.III. Obras del P. Juan de Mariana. BAE nº 31, Madrid, 1950. Tomo II, p.215

 

[14] I. SZASDI LEÓN-BORJA "La introducción de la Bula de la Santa Cruzada en el Nuevo Mundo (1509-1525) Cuadernos de Historia Nº10 del Instituto del Derecho y de las Ideas Políticas, Córdoba (Argentina) 200 pp113-149.

 

[15] AGI Patronato 248 Rº 10; LISSON, III, 286: Carta del Arzobispo a SM de 27.4.1584, cap.III

 

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ANCÓN, UN PENAL ¡DE PENA! PERO...DONDE SE ESCONDE LA ESPERANZA

Hoy domingo 19 de junio, día del padre en el Perú, he acudido nuevamente al penal de Ancón. Como necesitaría bastante tiempo para redactar el sinfín de vivencias, me limito a compartirles el gozo de encontrarme nuevamente con un gran amigo que me ha facilitado un bellísimo poema y que les presento como una flor en medio del gigantesco arenal que es el penal, mis "sellos" en mi piel viva de la mano derecha (en la izquierda m pusieron otro), la web de un estupendo grupo de voluntarios que visitan y apoyan a los presos españoles http://fundacionmas34.org/que-hacemos/

Por ultimo, el misericordioso texto del Papa Francisco en su visita a los presos mexicanos.

¡Cuántas lecciones de la visita! Oremos, visitemos, luchemos por su dignidad…y, sobre todo, para que nadie (especialmente jóvenes) tenga que entrar.

 

http://lopezdoriga.com/nacional/llega-el-papa-francisco-al-penal-de-juarez/

En su discurso, Francisco deploró las limitaciones del modelo penitenciario actual y señaló el "camino urgente" a tomar para "romper los círculos de la violencia y de la delincuencia".

"A veces pareciera que las cárceles se proponen incapacitar a las personas a seguir cometiendo delitos más que promover los procesos de reinserción que permitan atender los problemas sociales, psicológicos y familiares que llevaron a una persona a determinada actitud", lamentó.

"Ya tenemos varias décadas perdidas pensando y creyendo que todo se resuelve aislando, apartando, encarcelando, sacándonos los problemas de encima, creyendo que estas medidas solucionan verdaderamente los problemas", añadió.

Denunció que se ha olvidado concentrarse en lo que realmente debería ser la principal preocupación: la vida de las personas y sus familias, la de aquellos que también han sufrido a causa de este círculo de la violencia.

Estableció que las cárceles son un síntoma de cómo está la sociedad, un síntoma –en muchos casos- de silencios y omisiones que han provocado una "cultura del descarte", un síntoma de una cultura que ha dejado de apostar por la vida, de una sociedad que ha ido abandonando a sus hijos.

Según el obispo de Roma, la reinserción no comienza dentro de las paredes de la cárcel sino que debería comenzar afuera, en las calles de la ciudad, creando un sistema de "salud social" donde existan sanas relaciones en las plazas y en los hogares, donde se prevengan todas las acciones que lastimen a la comunidad.

"La reinserción social comienza insertando a todos nuestros hijos en las escuelas y a sus familias en trabajos dignos, generando espacios públicos de esparcimiento y recreación, habilitando instancias de participación ciudadana, servicios sanitarios, acceso a los servicios básicos, por nombrar sólo algunas", insistió.

Dirigiéndose a los presos les pidió no olvidar que tienen a su alcance "la fuerza de la resurrección" y de la "misericordia divina" para dejar atrás el dolor de la caída y poder rehacer la propia vida después del arrepentimiento por los actos cometidos.

"Ahora les puede tocar la parte más dura, más difícil, pero que posiblemente sea la que más fruto genere, luchen desde acá dentro por revertir las situaciones que generan más exclusión", los animó.

"Hablen con los suyos, cuenten su experiencia, ayuden a frenar el círculo de la violencia y la exclusión. Quien ha sufrido el dolor al máximo, y que podríamos decir 'experimentó el infierno', puede volverse un profeta en la sociedad", abundó.

Finalmente, le pidió a los internos que por favor no se olviden de rezar por él.

Tras su mensaje, el jerarca católico lució alegre y relajado, mientras los prisioneros se agolparon junto a la valla para intentar que los tocara.

Dos reos músicos, llorando, se arrodillaron para besar sus manos, mientras el Papa oró con ellos y los bendijo, en tanto que un hombre tocó su guitarra si cesar.

 


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sábado, 18 de junio de 2016

PROTAGONISTAS DE NUESTRA IGLESIA. Mons. RENÉ PAREDES (Arequipa 1924-Lima 2008)

http://www.arzobispadodelima.org/notas/2008/julio/180708a.html
  
 

Iglesia de duelo por fallecimiento de Monseñor René Paredes

El Arzobispado de Lima informa con profundo pesar el tránsito a la Casa del Padre de Monseñor René Paredes a la edad de 84 años, acontecido ayer, jueves 17 de julio de 2008. La Santa Misa de cuerpo presente se realizará hoy viernes 18 de julio en la parroquia Nuestra Señora de Fátima (Miraflores) a las tres de la tarde.

Es preciso recordar la figura de Monseñor Rene Paredes Araya, como un sacerdote dedicado a la labor apostólica. Nació en Arequipa el 07 de agosto de 1923, y desde muy joven descubrió su vocación sacerdotal.

Llegó a Lima siendo niño, ingresando al convento de los padres franciscanos. Cursó estudios en el Seminario Santo Toribio de Mogrovejo de Lima y en la Facultad de Teología Pontificia y Civil de Lima. Recibió la ordenación sacerdotal el 11 de junio de 1949. Fue Secretario particular del Cardenal Juan Gualberto Guevara a quien acompañó hasta su sensible deceso en 1954.

Entre los años 1956 y 1982 fue Capellán de la Benemérita Guardia Civil del Perú. El 03 de abril de 1956 es elegido como Director oficial del Boletín oficial del Arzobispado de Lima, "El amigo del clero".

Asimismo, desde el 06 de marzo de 1961 se desempeñó como párroco de la comunidad de San Francisco de Paula en el Rímac. Monseñor René Paredes también ocupó el cargo de Canciller del Arzobispado de Lima (desde 1958 hasta 2002), trabajando al lado de cuatro Cardenales: Juan Gualberto Guevara; Juan Landázuri Ricketts O.F.M.; Augusto Vargas Alzamora S.J. y Juan Luis Cipriani Thorne.

El 22 de abril de 1984 fue nombrado Capellán del Monasterio del Carmen (Barrios Altos). Ocupó también el cargo de Dean del Cabildo Metropolitano de Lima (Desde abril de 2002 a Diciembre de 2008), Juez del Tribunal Eclesiástico Regional de Lima y Secretario del XVIII Sínodo Arquidiocesano.

Monseñor René Paredes tuvo la providencia de conocer al Santo Padre Juan Pablo II, en mayo de 1988, durante la segunda visita al Perú, desempeñándose como su Capellán de honor, ocasión que recordaba como "una experiencia estupenda" porque "tuve la suerte de celebrar misa con él en su capilla privada. Dios me concedió la Gracia de estar cerca de él", refirió.

  
 



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Video homenaje a Manolo

"¡Cómo no creer!. Señor de los Milagros

 

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